Aún infectado con coronavirus, Jair Bolsonaro saludó a sus seguidores sin barbijo

El presidente brasileño Jair Bolsonaro recibió a cientos de simpatizantes en los jardines del Palacio de la Alvorada y llegó a aproximarse a pocos metros de sus seguidores, a los que saludó por momentos sin barbijo, a pesar de su diagnóstico de coronavirus. Hace cuatro días un test confirmó que el ultraderechista aún no se recuperó de la enfermedad.

Después de que la Guardia Presidencial arriara la bandera como todos los días, Bolsonaro salió de la residencia y se dirigió hasta sus seguidores, que estuvieron varias horas en las afueras del palacio en una vigilia convocada por líderes evangélicos para pedir por la salud del mandatario.

Separado por un espejo de agua de poco más de dos metros, el gobernante recorrió el extenso césped adonde estaban aglomerados sus seguidores, muchos de ellos sin tapabocas y sin respetar el distanciamiento determinado por las autoridades.  Bolsonaro también se bajó el barbijo en varias oportunidades, mientras los seguidores lo arengaban al grito de “mito, mito”. 

“Vamos a caminar con la pandemia, vamos a salir de ésta. Tenemos un excelente equipo de ministros, principalmente el de Salud (el general Eduardo Pazuello), y está todo dándose para que, rápidamente, vamos construyendo el futuro de Brasil”, manifestó Bolsonaro en una breve declaración. 

Los números lo contradicen. Brasil, el segundo país más afectado por el nuevo coronavirus detrás de Estados Unidos, contabilizaba oficialmente hasta este domingo casi 2,1 millones de casos confirmados y cerca de 79.000 muertos.

El jefe de Estado aprovechó además el encuentro de sus seguidores para hablar de otros temas que lo están cercando. Comentó que no cree que el Congreso apruebe la ley contra las noticias falsas, que establece penas más severas y amplía el poder en las investigaciones, porque “no vamos a perder nuestra libertad de expresión” y manifestó que las relaciones con el Legislativo, que recientemente pasó por fricciones, “son buenas”.

“La renovación (en el Congreso) es natural, hasta para el cargo de presidente si es el caso, pero ustedes están aquí y hacen movimientos democráticos para demostrar que su voto en 2018 va a valer hasta 2022 y si es para cambiarlo entonces cambiarlo en las urnas“, apuntó el mandatario, que ya había apoyado en su momento una manifestación que pedía la intervención militar y el cierre del Congreso

Marcha evangélica para pedir su recuperación

Ese mismo día, más temprano, cerca de 2.000 seguidores de Bolsonaro convocados por movimientos evangélicos marcharon en la capital Brasilia con 27 cruces, en representación de cada estado del país, para manifestar su solidaridad al mandatario y criticar la gestión al frente de la pandemia del coronavirus por parte de los gobernadores.

Bolsonaro, uno de los líderes mundiales más escépticos frente a la gravedad de la pandemia y que llegó a llamar el patógeno de “gripecita”, contrajo Covid-19 y anunció el resultado positivo de la prueba clínica el pasado 7 de julio.

El líder de ultraderecha acostumbraba acompañar las manifestaciones anticuarentena que suelen presentarse cada domingo durante la pandemia y en la mayoría participó sin el uso de mascarilla, como es obligatorio en el Distrito Federal y en otras partes del país, y llegó a abrazar a varios de sus simpatizantes.

Acérrimo defensor de la apertura del comercio y de algunas actividades económicas, contrariando las cuarentenas y medidas rígidas de aislamiento social recomendadas por las autoridades sanitarias a nivel mundial, Bolsonaro delegó  la responsabilidad de la gestión a los gobernadores, facultados por la Corte Suprema.