Atrapado sin salida

Guatemala

La suspensión de la inmunidad al presidente Otto Pérez Molina por parte del Congreso da inicio a un nuevo capítulo para el país. A pocos días de las elecciones generales y con un fragor popular que será difícil de silenciar, los tribunales ordinarios podrán juzgar al mandatario por los delitos de corrupción de los que está acusado. El desafío del vicepresidente, Alejandro Maldonado.

Otto Pérez Molina, presidente- Foto: archivo

Redacción – Resumen Latinoamericano (España)

Solo se necesitaban 105 votos y se obtuvieron 132 durante la sesión ordinaria del Congreso para decidir si se retiraba la inmunidad al mandatario.

El Congreso de Guatemala retiró este martes la inmunidad al presidente de esa nación, Otto Pérez Molina, tomando en consideración la recomendación que hiciera la comisión investigadora tras verificar las pruebas existentes sobre su participación en la estructura de defraudación aduanera conocida como “La Línea”.

La decisión fue tomada luego de que más de la tercera parte del Congreso decidiera retirar de manera inmediata la inmunidad del mandatario guatemalteco.

El corresponsal de teleSUR en Guatemala, Mario Rosales, informó a través de su cuenta en Twitter @MarioteleSUR que el presidente Pérez Molina fue arraigado por el Ministerio Público para evitar que se fugue del país.

” La fiscal general Thelma Aldana explicó que tras retirarle la inmunidad a Pérez Molina solicitó el arraigo y fue concedido por un juez. ‘Guatemala está dando muestras de que nadie es superior de la ley y en consecuencia es un mensaje para todos los funcionarios públicos actuales y futuros de que nuestra actuación debe sujetarse a la Constitución’, resaltó “

La fiscal general Thelma Aldana explicó que tras retirarle la inmunidad a Pérez Molina solicitó el arraigo y fue concedido por un juez. “Guatemala está dando muestras de que nadie es superior de la ley y en consecuencia es un mensaje para todos los funcionarios públicos actuales y futuros de que nuestra actuación debe sujetarse a la Constitución”, resaltó.

Más temprano, el corresponsal de teleSUR dio a conocer que en las principales calles y avenidas del país centroamericano se percibía un júbilo por la decisión del Congreso en torno a las acciones ilegales que habría realizado Pérez Molina durante su mandato.

Sostuvo que las próximas horas serán cruciales luego de que el Congreso anunciará el retiro de la inmunidad al presidente guatemalteco. Añadió que el ambiente político que se percibe en esa nación es algo inestable por la cercanía de las elecciones del próximo 6 de septiembre.

Recordó que Otto Pérez Molina es el único presidente en la historia de Guatemala que se le retira su inmunidad tras ser acusado de participar en varios casos de corrupción. Apuntó que hasta la fecha se desconoce la decisión que podría tomar el mandatario.

” ¿Qué viene después de esta medida? Quitarle la inmunidad al presidente Pérez Molina significa que las autoridades pueden emitir una orden de arresto en su contra para poder juzgarlo en tribunales ordinarios por los delitos de corrupción de los que se le acusa. Al emitir la orden de aprehensión, el vicepresidente, Alejandro Maldonado, asumirá de inmediato el cargo “

El despojo de esta exención amparada en la Constitución de la República también es apoyada por la Procuraduría de los Derechos Humanos y varias organizaciones tras considerar que existen suficientes pruebas que lo implican en los actos de corrupción.

El Congreso dio la aprobación omitiendo el amparo constitucional que introdujo la defensa de Pérez Molina el pasado domingo al conocer el resultado de la comisión investigadora.

¿Qué viene después de esta medida?

Quitarle la inmunidad al presidente Pérez Molina significa que las autoridades pueden emitir una orden de arresto en su contra para poder juzgarlo en tribunales ordinarios por los delitos de corrupción de los que se le acusa.

Al emitir la orden de aprehensión, el vicepresidente, Alejandro Maldonado, asumirá de inmediato el cargo como mandatario interino hasta que se logre una sentencia firme.

Francisco Gutiérrez – El Periódico (Guatemala) 

La tarde del 27 de agosto hubo calor, demasiado. Si los guatemaltecos estaban furiosos contra su gobierno, el sol los enardeció más. Las vuvuzelas y consignas retumbaban los tímpanos, todos sudaban y gritaban. Visto a la distancia de los días, puede decirse que aquel fue un día extraño e histórico. Extraño, porque siendo jueves en las calles parecía domingo, negocios cerrados y mucha gente fuera de sus casas. Histórico, porque esta ha sido la más grande de las marchas de los últimos meses. Desde la firma de los Acuerdos de Paz, hace 19 años, el Palacio Nacional no había visto tanta gente frente a él. Si algún día los libros de historia le dan un espacio a estas protestas, podrá decirse que Guatemala cambia de era cuando su Plaza Central se satura.

” Las blancas con azul y las negras con blanco, ondeaban porque había un puño con fuerza que las empujaba, esa misma energía levantaba las varas ediles de los pueblos indígenas presentes. Universitarios, sindicalistas, oficinistas y empleados de las empresas que cerraron para apoyar el paro nacional, estaban ahí. Había calor, el aire no corría, tampoco la gente “

Aquello fue una ola de puntos azules y blancos, sin espacios que dejaran ver el concreto. Desde el cielo podía verse una explosión de energía cuando finalizaba el himno nacional. Las pancartas escritas sobre pliegos de cartón eran multifuncionales: Desconocer al Presidente, insultarlo, decirle que protestar era la única forma como los inconformes podrían ver a los ojos a sus nietos y, cuando los brazos que las mantenían en alto se cansaban, hacían de ventilador.

Las sombrillas de las ventas de granizadas hacían de oasis de sombra para los manifestantes. Los gritos de los inconformes aturdían a cualquiera. El aire no corría, solo la bandera grande, la del centro de la plaza, recibía el viento. Las banderas de abajo, las blancas con azul y las negras con blanco, ondeaban porque había un puño con fuerza que las empujaba, esa misma energía levantaba las varas ediles de los pueblos indígenas presentes. Universitarios, sindicalistas, oficinistas y empleados de las empresas que cerraron para apoyar el paro nacional, estaban ahí. Había calor, el aire no corría, tampoco la gente.

Otto, el esperanzado

En una sala retirada, donde no se escuchaban las vuvuzelas y no había calor, el presidente Otto Pérez Molina observaba todo desde el centro de monitoreo del Ministerio de Gobernación. Las imágenes, proyectadas sobre una pared con monitores de vigilancia, retrataban la escena de algo parecido al Gran Hermano, pero sin la absoluta posibilidad de hacer algo para controlarlos.

 ” A través de las cámaras de vigilancia, el Presidente habrá visto aquella mezcla de guatemaltecos de variados estratos económicos, los de la ‘Guatemala profunda’, como él mismo les llamó. Para ese momento, quizás daba vueltas al discurso que pronunciaría horas más tarde, a través de la única radio que sabía no le cuestionaría “

¿En qué pensaba? No se sabe, quizás en los aliados que le quedaban. A su lado estaba la Ministra de Gobernación, pero esa mañana la Procuradora General de la Nación y el Contralor General de Cuentas pidieron su renuncia. El confort del Presidente pudo estar con sus amigos militares, pero desde temprano, los ex ministros de Defensa, Manuel López Ambrosio, y de Gobernación, Mauricio López Bonilla, partieron hacia República Dominicana. “Es una reunión de trabajo, mañana vuelvo”, dir
ía a un dominicano López Bonilla, aunque su promesa sonaba más al “ya vengo, voy por cigarros” de un hombre que abandona su familia.

A través de las cámaras de vigilancia, el Presidente habrá visto aquella mezcla de guatemaltecos de variados estratos económicos, los de la “Guatemala profunda”, como él mismo les llamó. Para ese momento, quizás daba vueltas al discurso que pronunciaría horas más tarde, a través de la única radio que sabía no le cuestionaría. Su discurso, repetitivo, acentuó su mensaje en un punto específico: Renunciar al cargo es una posibilidad, pero también lo es esperar a que el Congreso de o no trámite al proceso de antejuicio. Eligió la segunda. Al parecer, el mandatario, que asegura afrontará la justicia “donde sea y donde me toque”, aún cree que puede ser salvado.

La privada de libertad 979

Cuando las cinco enfermeras del caso Pisa llegaron a la cárcel Santa Teresa, ya eran relativamente conocidas por la población de privadas de libertad. No tanto porque las noticias las hubieran destacado frente a los directivos del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) involucrados, sino por sus familiares que les llevaban comida a la carceleta de Torre de Tribunales. Entre cinco familias la comida era abundante, así que las enfermeras compartían con las demás reclusas a la espera de las audiencias.

” Acentuó su mensaje en un punto específico: Renunciar al cargo es una posibilidad, pero también lo es esperar a que el Congreso de o no trámite al proceso de antejuicio. Eligió la segunda. Al parecer, el mandatario, que asegura afrontará la justicia ‘donde sea y donde me toque’, aún cree que puede ser salvado “

A menos de dos kilómetros de distancia de la Torre de Tribunales, el chef de la Casa Presidencial había dejado ciertas especialidades fueran el menú. En particular, los ceviches de pollo para la Vicepresidenta, ya que no le gustaban de camarón. Desde la renuncia de Roxana Baldetti, las ollas y sartenes habían dejado de crear sus platos favoritos.

A diferencia de las enfermeras, Baldetti no tuvo la oportunidad de compartir la comida que recibía en Matamoros, al ser la primera privada de libertad del Cuartel. Ni de sentir las esposas frías sobre las muñecas ni compartir un picop del Sistema Penitenciario (SP) con otras reclusas, pero eso no impide que sus pares sepan quién es y por qué estará ahí con ellas en ese mismo espacio de la zona 18.

El calabozo VIP

A mediados del siglo XIX, en 1852, se inauguró el Fuerte San Rafael de Matamoros, a cargo del presidente Rafael Carrera. Entre toda la historia que ha visto pasar el actual cuartel, destacan dos puntos en particular: cuando fue tomado por los unionistas en los años veinte, con la caída del dictador Manuel Estrada Cabrera; y cuando se aprobó el Acuerdo 126 en 2010 a solicitud de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), para usar su calabozo como cárcel de seguridad para reos especiales.

” Matamoros es un centro de privación de libertad acondicionado por quienes temen ir a parar ahí. Para Zoel Franco, del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales (ICCPG), esto evidencia el abandono que tiene el resto de la población privada de libertad y que no pertenece a cierto estrato económico “

Menos de un centenar de privados de libertad han contado las noches desde Matamoros, cuando fue inaugurado por los hermanos Francisco y Estuardo Valdés Paiz y Diego Moreno Botrán, señalados de ser los autores intelectuales del asesinato de Rodrigo Rosenberg. Luego llegó Alfonso Portillo, después de que la CICIG de Carlos Castresana advirtiera que la vida del expresidente acusado de peculado corría peligro en el Preventivo de la zona 18.

Desde entonces Matamoros ha sido esa cárcel tipo “VIP”, regentada por el Sistema Penitenciario pero cuyos accesos son supervisados por el Ministerio de la Defensa. El Decreto 126-2010 terminó por convertirse en una comodidad para los involucrados no tanto en delitos de alto impacto, sino para casos de cuello blanco.

Matamoros es un centro de privación de libertad acondicionado por quienes temen ir a parar ahí. Para Zoel Franco, del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales (ICCPG), esto evidencia el abandono que tiene el resto de la población privada de libertad y que no pertenece a cierto estrato económico.

 

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