Atentado en Bogotá sacude Colombia: 21 muertos y 65 heridos

Al menos 21 personas muertas, entre ellas un panameño y una ecuatoriana, y otras 65 personas resultaron heridas por la explosión de un coche bomba dentro de la Escuela de Policía General Francisco de Paula Santander, en Bogotá. El presunto responsable, quien falleció en el acto, tenía 56 años y fue identificado por la fiscalía como José Aldemar Rojas Rodríguez. El Ejército Nacional de Liberación se adjudicó el atentado.

El atentado ocurrió al mediodía, cuando una camioneta gris Nissan Patrol cargada con 80 kilos de pentolita, una mezcla de TNT y pentrita, ingresó a la Escuela de Oficiales General Francisco de Paula Santander, en el sur de la capital colombiana. Al verse descubierto, el conductor aceleró y atropelló a un agente. Tres policías siguieron a la camioneta, que a los segundos explotó, acabando supuestamente con la vida de Rojas Rodríguez y de los perseguidores.

Las primeras imágenes del lugar muestran los hierros retorcidos del vehículo en una de las calles internas de la escuela policial y árboles partidos por la mitad por la fuerza de la explosión, que además rompió los ventanales de viviendas cercanas.

A pesar de los rumores, las autoridades no confirmaron la vinculación de Rodríguez con alguno de los grupos armados que aún operan en Colombia, tras el pacto de paz con la otrora guerrilla FARC en 2016. Mientras las autoridades intentan esclarecer los detalles de la explosión ronda la idea de un ataque kamikaze, una forma accionar terrorista que no tiene antecedentes en Colombia.

Este «demencial acto terrorista no quedará impune, los colombianos nunca nos hemos sometido al terrorismo, siempre lo hemos derrotado, esta no será la excepción», dijo el presidente Iván Duque en una declaración a la prensa junto al fiscal general, Néstor Humberto Martínez. Duque había cancelado una reunión del consejo de seguridad que iba a realizar en Quibdó, capital del departamento del Chocó, y regresó a Bogotá para estar en el lugar del ataque.

Desde la oficina de la ONU en Colombia hasta Estados Unidos, pasando por el gobierno de Venezuela -con el que Bogotá congeló relaciones- y las FARC, condenaron el hecho y expresaron solidaridad. «Es un acto criminal inaceptable que va en contra de los esfuerzos que el país está haciendo para alejarse de la violencia y trabajar con su gente para construir un futuro más próspero y pacífico», señaló la oficina de Naciones Unidas en el país latinoamericano.