El consentido del Imperio

México

De la mano de Enrique Peña Nieto el país se ha convertido en el aliado privilegiado de Estados Unidos. El presidente consolidó un programa neoliberal afín a los intereses norteamericanos. Las reformas que está emprendiendo para consentir al vecino del norte ponen en riesgo los recursos de los mexicanos, los salarios de los más pobres y las condiciones de seguridad social. 

El presidente Enrique Peña Nieto- Foto: EFE

Redacción- Resúmen Latinoamericano

¿Cómo dar vuelta la Constitución de un país para dejar de lado las conquistas obtenidas después de años de lucha? ¿Cómo en pocos años terminar de subsumir la economía de un país con modificaciones legislativas y entregar los recursos -humanos y no humanos- a Estados Unidos? Son algunos de los interrogantes que el gobierno de Enrique Peña Nieto logró resolver en sus años de gestión y que marcaron el desfavorable papel que juega México con los países de América Latina y del mundo que tienen como horizonte la emancipación social.

Desde que el presidente mexicano asumió en 2012 se abocó no solo a extender su fortuna, sino también a buscar consolidar el sueño de la clase dominante mexicana con la implementación de un programa neoliberal a ultranza. Mediante las promesas de justicia, unidad y desarrollo, el perfil de Peña Ñieto se instaló en la opinión pública como el garante de las posibilidades de colocar al país como una potencia y cumplir así su destino histórico. Sin embargo, gobierno alejó todas las posibilidades de empoderar a la nación.

Desde que el candidato del PRI asumió el poder logró la aprobación de más de una decena de reformas constitucionales e incontables modificaciones de leyes secundarias que fueron previamente pactadas por el PRI, el PAN, y el PRD para lograr la desarticulación de los ejes centrales de la Constitución Revolucionaria de 1917 a través del “Pacto por México”. Como afirmó a Resumen Latinoamericano Rosa Isela Martinez –de la lista de abogados Primero de Diciembre y activista social- éstas hicieron que la sociedad perdiera “prácticamente todos los derechos que se habían obtenido en la Revolución Mexicana”.

” México es el laboratorio latinoamericano más grande de las reformas que Estados Unidos quiere para el resto del continente, avaladas por el FMI y el Banco Mundial. A pesar de los resultados negativos de la economía mexicana, el presidente de Estados Unidos Barack Obama se muestra orgulloso del rumbo que ese país sigue”

Las reformas en áreas como educación, desarrollo social, energía, sector laboral, sistema hacendario y telecomunicaciones suponen un retroceso que recae sobre bolsillos de las clases con menos poder adquisitivo. El Estado se desentiende de proporcionar el acceso a los principales servicios y se pierden las garantías de equidad social. Los principales beneficiarios son capitales nacionales e internacionales (provenientes de Estados Unidos en su mayoría) que, amparados por la ley, cuentan con un terreno fértil para expandir su dominio y acumular mayores ganancias.

Esto último resulta una oportunidad excepcional para las empresas estadounidenses que abandonan China y necesitan un nuevo lugar donde producir más barato. Como explicó The Financial Times, los costos en China están elevándose exponencialmente, mientras que el “reshoring” en México ofrece mano de obra más barata, joven y capacitada, además de tener minerales y tierra fértil para producir alimentos, agua, y petróleo.

México es el laboratorio latinoamericano más grande de las reformas que Estados Unidos quiere para el resto del continente, avaladas por el FMI y el Banco Mundial. A pesar de los resultados negativos de la economía mexicana, el presidente de Estados Unidos Barack Obama se muestra orgulloso del rumbo que ese país sigue.

Entre las reformas que ponen en riesgo los recursos de los mexicanos y las mexicanas se encuentran la modificación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de General de Aguas, dos pilares fundamentales que sirven como base de garantía para que Estados Unidos profundice sus inversiones en el país, a su vez que incremente su poderío geopolítico.

Hidrocarburos para USA

A 77 años de la nacionalización del petróleo en México durante el gobierno de Lázaro Cardenas, en 2015 se llega sin petróleos del Estado. En diciembre del 2013, el gobierno aprobó una de las reformas que convirtieron a Petróleo de México (PEMEX) en una empresa competitiva en el mercado internacional. Sin embargo, las oscilaciones del precio del petróleo exportable muestran que a mediano plazo los resultados esperados son desfavorables. Esto se lo atribuye en gran parte a la mala administración de los recursos.

Si se observa el informe de resultados de Pemex al 31 de diciembre de 2014 no quedan dudas de que en el primer año de vida “competitiva” de la empresa, los números en negativo no han hecho más que incrementarse, al igual que la deuda asimilable a la deuda del gobierno federal. En un año tan solo la deuda financiera aumentó un 35,9%.

” Hasta ahora, las reformas emprendidas por el presidente y su partido no han hecho más que mostrar resultados negativos, por lo cual el paradigma de la “eficiencia neoliberal” no tiene sustento. Los únicos favorecidos fueron funcionarios públicos y capitales internacionales que, a través de sus empresas privadas, están aprovechando el marco legal para saquear los bienes no renovables que tiene el país” 

El decrecimiento de la inversión y la desregulación de la actividad afectan principalmente a los trabajadores, quienes ponen su vida en riesgo como ocurrió en el incendio de la plataforma marítima Abkatun el 2 de abril de este año y que dejó un saldo de cuatro muertos y 16 heridos.

Con esta reforma el principal beneficiario es Estados Unidos, que no solo recibe petróleo a precios reducidos, y ve las posibilidades de hacerse de la administración de un recurso estratégico, sino que también lograría que, por primera vez, México importe petróleo en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Agua para pocos

La modificación de la Ley General de Aguas es una medida impulsada por el PRI y que permite a empresas privadas la explotación y fijación de tarifas del recurso. La norma se llevó al Parlamento en marzo para su aprobación, pero se pospuso su debate con motivo de las elecciones federales en junio.

La ley va en contra de los Derechos Humanos ya que estipula que cada mexicano debe recibir como mínimo 50 litros de agua diarios, lo cual es considerado un acceso escaso según las necesidades básicas. Asimismo, define al recurso hídrico como un bien económico antes que como un bien impostergable, y equipara el uso comercial al uso doméstico.

Lo que subyace a la reforma no es mejorar la calidad de vida de la población sino las cantidades ilimitadas de agua que se requieren para llevar a cabo técnicas de extracción de gas y petróleo del subsuelo, como el fracking. La iniciativa -con el repudio de más de 40 organizaciones sociales y de la población- viene a complementar la leonina Ley de Hidrocarburos.

Conclusiones

Estados Unidos siempre necesitó contar con México como aliado por su posición geopolítica, y por los beneficios que puede proporcionar. En la actual coyuntura -con China logrando alianzas estratégicas con países de América Latina-, la economía mexicana es un aliado que Washington no puede perder. De ahí que Peña Ñieto afirme que es un “momento histórico” que México debe aprovechar.

Hasta ahora, las reformas emprendidas por el presidente y su partido no han hecho más que mostrar resultados negativos, por lo cual el paradigma de la “eficiencia neoliberal” no tiene s
ustento. Los únicos favorecidos fueron funcionarios públicos y capitales internacionales que, a través de sus empresas privadas, están aprovechando el marco legal para saquear los bienes no renovables que tiene el país y explotar a la población con trabajo esclavo.

Ante esta situación se organizaron espacios de discusión como la Convención Nacional Popular, conformada por grupos de todo el país para hacer frente a las reformas y proponer cambios de raíz. La única forma de desactivar la bomba del imperio es la unidad en acción, la elaboración de propuestas que no negocien la soberanía del país y la anulación de los TLC.

 

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