Asombroso hallazgo del Imperio Inca: descubrieron las primeras pruebas de sacrificios rituales

Un grupo de investigadores de la Universidad de Calgary y arqueólogos de la Universidad de Huamanga hicieron un hallazgo histórico sobre el imperio inca: descubrieron los restos de cinco llamas momificadas y ornamentadas en un yacimiento de Tambó Viejo, Perú. Esto supone la confirmación y la evidencia definitiva de que los incas realizaban este tipo de ceremonias, hasta el momento solo registradas en las narraciones de los colonizadores españoles. 

Puntualmente, se trata de tres ejemplares blancos y uno marrón, que están cubiertos con adornos como brazaletes y cuerdas de colores. Se estima que fueron sacrificados hace más de 500 años en un rito para mostrar respeto y honor a los dioses, de acuerdo a los autores del estudio publicado en la revista Antiquity.

“Las llamas eran los animales de sacrificio preferidos del Imperio Inka, y su valor ritual era solo superado por el de los seres humanos”, señala la investigación.  El estudio,  liderado por Lidio Valdez, indica que la serie de llamas fueron sacrificadas “ritualmente en un contexto único”. 

“Esta nueva evidencia demuestra que el establecimiento de Tambo Viejo funcionó como un centro Inka provincial, donde se realizaban prácticas rituales que incluyeron el sacrificio dedicatorio de animales domésticos. Estos rituales materializaron la ideología imperial Inka y finalmente permitieron la legitimación de la presencia Inka en un lugar conquistado”, concluye Valdes junto a su equipo. 

El investigador hace hincapié en que hasta el momento las únicas pruebas que se tenían sobre estos rituales eran los relatos etnográficos de los colonizadores españoles. Estas narraciones aseguraban que el pueblo inca podía llegar a sacrificar hasta 100 llamas al mismo tiempo.

Los mismos escritos de los colonos sobre este tema revelaban que las demandas más populares de los incas estaban relacionadas con el bienestar de su pueblo: pedían abundantes cosechas y buen clima, rebaños sanos y victorias frente a los enemigos.

“Este es el primer yacimiento de su tipo. No hay nada comparable”, afirma el investigador, que además revela que los animales no presentaban “pruebas de cortes en la garganta ni en el diafragma, lo que sugiere que las llamas podrían haber sido enterradas vivas”. El hecho de que las llamas aparecieran con las “piernas atadas también puede apoyar esta interpretación”. Sobre sus tumbas, los incas colocaron plumas de aves tropicales.

Más datos sobre los sacrificios

El estudio realizado con radiocarbono estimó que el sacrificio se realizó hace aproximadamente 573 años, poco después de la llegada del Imperio Inca a la civilización, lo que provocó que trataran de “entablar amistad con los lugareños y proporcionar regalos y comida a los pueblos conquistados, al mismo tiempo que reconocían las huacas (unos monumentos religiosos) y los dioses locales”, para alterar lo menos posible sus vidas.

Los incas consideraban que no era posible conquistar un territorio “sin dar algo a cambio”, lo que supone que la “anexión de pueblos y sus tierras implicaba un intercambio que normalizase aquella situación anormal”.

Los arqueólogos hallaron también en el yacimiento evidencias de grandes celebraciones como hornos, lo que permite pensar que se celebraban fiestas durante los ritos. “Estoy convencido de que los rituales que incluían los sacrificios de animales incluían otras acciones, como cantar, bailar… que no necesariamente dejan pruebas materiales tangibles que podamos recuperar los arqueólogos”, explica.