Argentina, entre las paritarias y el Código Penal

El opositor Sergio Massa aprovechó el anteproyecto de Código Penal para posicionarse frente a las elecciones presidenciales de 2015. Otra opositora, Elisa Carrió coquetea con el alcalde de la capital, Mauricio Macri, y el oficialismo comienza a barajar posibles candidatos mientras discute con los sindicatos las paritarias. La reforma del código contó con el aporte de todos los partidos, pero el antikirchnerismo ahora se opone para captar electores.

 Eduardo Blaustein – Diario Z (Argentina)

Si es por la foto de esta semana, Sergio Massa no sólo consiguió pasar nuevamente al primer plano de la política como presidenciable sino poner en cuestión una interesante iniciativa del oficialismo: la reforma de nuestro frankensteineano y añejo Código Penal. Para conseguir ese éxito Massa apeló al temor ciudadano, a la parcialización o falseamiento de datos y a la posibilidad de llamar a una consulta popular que en rigor es inconstitucional. Lo consiguió de todas formas y no sólo lo consiguió sino que su movida produjo un repliegue conservador de otros referentes opositores. Los movimientos dan pena. Da pena que el kirchnerismo no haya sabido defender y comunicar mejor una iniciativa que tenía entre otras virtudes la de haber convocado a un abanico plural de opositores que ya habían acordado el texto del anteproyecto. Da pena que no haya previsto elegir más defensores de ese anteproyecto, además del juez Raúl Zaffaroni. Dan pena el oportunismo de Massa y la debilidad de aquellos referentes radicales o macristas que se supone que habían avalado la movida oficial y que temen que Massa les gane votos por miedo o por derecha.

“Tan permanente es la campaña que el blog lanzado por el massismo para cuestionar la reforma del Código Penal huele a lo peor de las campañas electrónicas de ciertos lobbies estadounidenses: mucho despliegue con mucho recurso, mucha instalación de miedo, mucho conservadurismo, mucha falacia”.

Uno de los argumentos increíbles empleados por esos opositores es que éste no es momento de discutir o debatir la reforma porque “estamos en tiempos preelectorales”. Sí: cada dos años en nuestra democracia se vota, con lo cual siempre vivimos tiempos preelectorales o de “campaña permanente”, expresión acuñada por un célebre consultor electoral estadounidense que alguna vez asesoró a políticos argentinos. Tan permanente es la campaña que el blog lanzado por el massismo para cuestionar la reforma del Código Penal huele a lo peor de las campañas electrónicas de ciertos lobbies estadounidenses: mucho despliegue con mucho recurso, mucha instalación de miedo, mucho conservadurismo, mucha falacia. Una figura opositora, Claudio Lozano, salió con dignidad a decir “Massa ha expuesto el rostro más joven de Blumberg y es alarmante. La necesidad de un proceso de armonización del Código Penal es indispensable, amén de los delitos que tienen que ver con el poder como la trata y el narcotráfico, que merecerían cambios importantes”.

Simpática

Siempre en un terreno de superficialidades asombrosas, Mauricio Macri armó algún revuelo al decir que el votante del PROPROPRO “tiene simpatía” por la diputada Elisa Carrió, salvo cuando Lilita se pone demasiado agria. Si bien aclaró que el PROPROPRO no establecerá alianzas electorales con Unen, el establishment mediático conservador tomó los dichos del jefe de gobierno porteño como un eventual gesto de apertura hacia el armado de un gran frente electoral. Al mismo tiempo, y aunque Elisa Carrió y Pino Solanas conformaron una pareja electoral y televisiva, el senador dejó en claro que rechaza la posibilidad de una alianza de Unen con el macrismo, tal como lo hicieron referentes del socialismo.

“No deja de ser interesante que haya surgido un puñado de opciones sucesorias de Cristina, asunto que hasta hace pocos meses se manejaba como un tabú o herejía. Daniel Scioli sigue siendo, aunque con dificultades crecientes, el que conseguiría la mejor performance. Sergio Urribarri, el más “kirchnerista” de todos, acaba de decir del primero “Daniel es él, no se sabe qué es, es Scioli””

En el kirchnerismo, sin demasiado ruido y hasta con alguna naturalidad, no deja de ser interesante que haya surgido un puñado de opciones sucesorias de Cristina, asunto que hasta hace pocos meses se manejaba como un tabú o herejía. Daniel Scioli sigue siendo, aunque con dificultades crecientes, el que conseguiría la mejor performance. Sergio Urribarri, el más “kirchnerista” de todos, acaba de decir del primero “Daniel es él, no se sabe qué es, es Scioli. Él va por una avenida y yo por otra”. Florencio Randazzo cuenta con la ventaja de algunas realizaciones hechas y otras por realizar, fundamentalmente las relacionadas con la mejora del transporte ferroviario. Hay encuestas, con la endeblez inherente a las encuestas, que dicen que una eventual segunda vuelta Massa-Scioli sería ganada con alguna comodidad por el primero. Los mismos estudios siguen marcando un territorio de defensa duro del kirchnerismo: el viejo tercio del electorado, que a esta altura de la historia, acumulando muchos sacudones, no es poco.

Primer desafío, paritarias

El ministro de Economía Axel Kicillof prefirió anteponer la palabra “desafío” a la expresión “problemas” para hablar del escenario presente y futuro. En la coyuntura, la dificultad para resolver las paritarias habla de lo espinoso que se puso el problema inflacionario tras la devaluación.

Comprensiblemente, los sindicatos, comenzando por los docentes, se ponen duros. Hay pistas que permiten suponer que desde este mes en adelante la inflación puede bajar, pero la acumulada ya es mucha.

“Resulta necesario la implementación de políticas sociales y de ingresos expansivas tendientes a mitigar el impacto recesivo de la devaluación y del alza en la tasa de interés”, dijo la central obrera CTA.

El programa Precios Cuidados sigue ramificándose, con nuevos apoyos sociales e institucionales, siempre enfrentando los obstáculos de los abusos empresariales o las dificultades de gestión del Estado. Hay un proyecto del diputado Héctor Recalde para dotar al Estado de mejores herramientas, modificando las leyes de Abastecimiento, Lealtad Comercial y Defensa del Consumidor. No está claro que el Ejecutivo lo apoye. Sobre las dificultades del Estado para poder gestionar, desplegarse y controlar mejor, el economista Héctor Valle hace pocos días tiró al aire una frase maravillosa: “La destrucción del Estado que hizo Cavallo es de una perfección admirable. Dejó tantas granadas enterradas que todas las decisiones que tomás deben superar lo que este tipo dejó”.

Hay datos más optimistas. En 2013 el Producto Bruto Interno creció casi el 5% y la tasa de desocupación bajó al 6,4%. Sin embargo, dice CICIFRARA, el centro de estudios de la CTA kirchnerista que “resulta necesario la implementación de políticas sociales y de ingresos expansivas tendientes a mitigar el impacto recesivo de la devaluación y del alza en la tasa de interés. A la puesta en marcha del Plan Progresar se deberían adicionar incrementos significativos del salario mínimo, la Asignación Universal por Hijo y los haberes jubilatorios”.

 

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