Los indignados hondureños

Honduras

La convicción de que la impunidad sustituyó a la justicia es un pensamiento generalizado. El presidente Juan Orlando Hernández pretende que todo siga igual, a pesar de las manifestaciones. La propuesta del Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y la Corrupción agrava el problema porque interviene directamente sobre el Ministerio Público y el Poder Judicial.

Marcha de las antorchas- Foto: La Prensa

Giorgio Trucchi- Lista Informativa Nicaragua y Más (Honduras) 

Cincuenta o cien mil, posiblemente más. Difícil saber con exactitud cuántos hondureños y hondureñas atendieron esta nueva convocatoria de la denominada “Oposición Indignada”, llenando por cuarta vez (algunos dicen quinta) las calles de la capital y de otras ciudades del país.

Exigen, como lo vienen haciendo desde hace casi dos meses, la instalación inmediata de una Comisión internacional contra la impunidad en Honduras (CICIH) y que el Congreso inicie un juicio político contra aquellos funcionarios públicos -incluyendo al presidente Juan Orlando Hernández-  responsables del desfalco y la quiebra de la Seguridad Social.

Paralelamente, rechazan un supuesto diálogo nacional convocado por el presidente Hernández en Casa Presidencial, aduciendo que se trata de un monólogo entre los mismos actores -públicos y privados- corresponsables de la grave situación que está hundiendo al país en la miseria, la violencia, la falta de institucionalidad, la corrupción y la impunidad.

En Tegucigalpa miles de antorchas acompañaron a este pueblo indignado, alumbrando el camino hasta llegar en las inmediaciones de la Casa Presidencial, donde ocho jóvenes hondureños se han sumado a una huelga de hambre indefinida. Cinco personas más tomaron la misma decisión en San Pedro Sula.

Cobijados por la bandera hondureña, los jóvenes indignados brindaron su testimonio.

Cuatro de ellos siguen encerrados detrás de unas oprobiosas vallas metálicas puestas irracionalmente por las fuerzas militares y policiales que resguardan el lugar.

Sentados en pequeñas sillas, con el cuerpo debilitado tras haber cumplido cuatro días ingiriendo solamente agua con miel, demostraron su valentía y su firme intención de seguir adelante. Atrás de ellos cientos de militares y policías, amenazando represión y violencia. 

” Exigen, como lo vienen haciendo desde hace casi dos meses, la instalación inmediata de una Comisión internacional contra la impunidad en Honduras (CICIH) y que el Congreso inicie un juicio político contra aquellos funcionarios públicos -incluyendo al presidente Juan Orlando Hernández-  responsables del desfalco y la quiebra de la Seguridad Social “

Impresionante una fotografía divulgada la tarde de ayer, que mostraba el parqueo de la Casa Presidencial repleto de efectivos y cuerpos especiales del ejército y la policía nacional fuertemente armados, tanquetas blindadas y camiones antidisturbios lanza-agua.

Opresión burda, Fuerza bruta

“Aquí tenemos un pueblo que clama por la justicia, el respeto a la institucionalidad, que exige castigo para los corruptos y el fin de la impunidad. Por el contrario, detrás de mí, está un despliegue militar y policial impresionante y ridículo al mismo tiempo.

Es el ejemplo claro de la dictadura que estamos viviendo. Desde que nos instalamos hemos venido sufriendo las provocaciones y el acoso constante de militares y policías. Pero no importa. Esta lucha es del pueblo, y hoy este pueblo está acá solidarizándose con nosotros.

Esto nos motiva a seguir adelante, aunque físicamente agotemos nuestras fuerzas, nuestro espíritu se fortalece, porque sabemos que somos parte de un pueblo digno, que lo único que sueña es con una mejor Honduras”, dijo Darwin González, vocero del Movimiento de los Indignados de Honduras, a la LINyM.

Esta situación de violación clara y reiterada de los derechos humanos de los huelguistas y sus acompañantes fue constatada y denunciada por diferentes organizaciones de derechos humanos, cuyos representantes son los únicos que tienen acceso al lugar.

“A la cooperación internacional pedimos que no sigan financiando a estas instituciones corruptas. ¿A qué sirve financiar programas o traer dinero, si al final queda en los bolsillos de los corruptos?

“Mientras que el pueblo es cada día más pobre, no tiene trabajo, ni acceso a la salud y a la educación, y vive una situación de constante inseguridad.

” ‘Tanto el supuesto diálogo, que no es otra cosa que un monologo entre los cómplices en actos de corrupción, como esta excesiva militarización del lugar, y el mal trato que nos están dando, son una demostración de la debilidad de este gobierno’ “

“Háganlo a través de organismos transparentes, pero no a través de este gobierno corrupto”, alertó Miguel Briceño, que ha llegado a su quinto día de huelga de hambre, durante una entrevista con una organización humanitaria danesa.

“No queremos diálogo farsa”. “Queremos una CICIH”

Ariel Varela, otro de los huelguistas, confirmó que la denominada “Oposición Indignada” no quiere un diálogo con este gobierno, y que está terminando de preparar una propuesta técnica que será presentada ante las Naciones Unidas para que se instale una CICIH, con plenos poderes de investigación y judicialización.

“Tanto el supuesto diálogo, que no es otra cosa que un monologo entre los cómplices en actos de corrupción, como esta excesiva militarización del lugar, y el mal trato que nos están dando, son una demostración de la debilidad de este gobierno.

Vamos hasta las últimas consecuencias y de aquí no nos vamos a mover. Estamos firmes en nuestra convicción y tenemos el respaldo de este pueblo digno”, dijo Germán Enrique Ayala, otro joven en huelga de hambre.

Este domingo 28 de junio, sexto aniversario del golpe que en 2009 derrocó al presidente Manuel Zelaya, el pueblo hondureño volverá nuevamente a la calle para recordar y denunciar la ruptura brutal del hilo constitucional.

Para muchos, la difícil situación que hoy en día vive Honduras es la consecuencia directa de aquellos trágicos eventos de 2009, que dejaron una institucionalidad hecha pedazos y reposicionaron a los grupos de poder, o grupos fácticos, que siguen dominando la política y la economía hondureña.

 

Edmundo Orellana- La Tribuna (Honduras) 

La indignación de los hondureños que se han tomado las calles, viene de la convicción de que la impunidad sustituyó a la justicia. Les dieron la razón la comisión legislativa que investigó al MP, al verificar la negligencia de este en el manejo de los casos de corrupción, y el presidente de esta, al afirmar que comprobaron el “retraso malicioso” (sus palabras literales) de los mismos, insinuando la corresponsabilidad del Poder Judicial, lo que dio lugar a la inmediata y airada reacción del Presidente de ese poder del Estado, quien acusó de irresponsables a los diputados que integraron la comisión.

Entre los casos retrasados “maliciosamente” está el de los cheques librados a favor del PN por las empresas que saquearon el IHSS, para la campaña electoral del Presidente Hernández, quien aceptó la existencia de esos cheques y prometió devolver el dinero.

Ante confesión de parte, relevo de prueba, reza el aforismo jurídico. El Presidente admite la existencia del delito y los diputados la negligencia del MP. Creyeron que esta reacción, que ha sido la de siempre, era suficiente para calmar el clamor popular.

Esta es la cínica actitud que el pueblo condena por los contornos trágicos que tiene este caso de corrupción. Causa legítima para tomarse las calles y exigir la CICIH.

La irresponsable reacción ante estas grotesca
s revelaciones y por el temor a las marchas de las antorchas, a las que se suman cada vez más hondureños indignados, el Presidente, oponiéndose a la propuesta de los indignados (¿temor?), propone un “Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y la Corrupción”, de cuyos cinco componentes ninguno importa un cambio novedoso y sustancial al sistema.

” La propuesta parte del supuesto de que todo sigue igual, con excepción de una superestructura de autosupervisión sobre el MP y el Consejo de la Judicatura. La seguridad de los jueces, el observatorio de la justicia y el sistema de integridad empresarial nada tienen que ver, ciertamente, con la calidad de la justicia. La propuesta, en lugar de atacar el problema de la impunidad, lo agrava “

La propuesta parte del supuesto de que todo sigue igual, con excepción de una superestructura de autosupervisión sobre el MP y el Consejo de la Judicatura. La seguridad de los jueces, el observatorio de la justicia y el sistema de integridad empresarial nada tienen que ver, ciertamente, con la calidad de la justicia.

La propuesta, en lugar de atacar el problema de la impunidad, lo agrava. Porque, siendo de naturaleza estrictamente política, se resuelve en una intervención directa sobre el MP y el Poder Judicial, atropellando brutalmente el principio de división de poderes y exhibiendo la ausencia total de independencia en la Fiscalía y en el Poder Judicial.

Por otro lado, la propuesta en nada se relaciona con la solución del problema. Seguirán los mismos que, según la comisión interparlamentaria, retardaron maliciosamente los casos de corrupción por varios años, a quienes, en lugar de sancionarlos, se les crea una superestructura desde la que se supervisarán a sí mismos (?). Y los que vendrán a sustituir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Tribunal Superior de Cuentas, cuyos períodos vacarán pronto, seguirán siendo nombrados mediante los amañados mecanismos de selección aprobados para garantizar la impunidad.

Es evidente que el Presidente pretende que todo siga igual, desoyendo el reclamo popular que surge de las marchas de las antorchas: la supresión definitiva de la impunidad.

Con agendas predeterminadas y políticamente convenientes, con los invitados de siempre y descalificando a los indignados con groseras y vulgares imputaciones, el Presidente quedará atrapado en su propia trampa.

La credibilidad y confianza del pueblo hondureño está del lado de los indignados, por estas sencillas razones: anteponen los intereses de Honduras a sus intereses personales; rechazan la perpetuación del presente reclamando un futuro cierto y seguro; rechazan la perversión del sistema proponiendo cambios; no buscan posiciones, sino posicionar a su patria en los altares de la dignidad; quieren, en definitiva, construir una nueva y mejor Honduras.

¿Es tan difícil entender esto? 

 

Leer el artículo de LINyM aquí 

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