Una nueva OEA

Uruguay

Luis Almagro asumió como Secretario General de la OEA y planteó su voluntad de introducir cambios profundos. Se trata de refundar una organización bajo los preceptos constructivos de la democracia, el diálogo político, los derechos humanos y, sobre todo, la soberanía latinoamericana. Su designación implica un reconocimiento a la política internacional de Uruguay.

Luis Almagro, Secretario General de la OEA

Niko Schvarz- La República (Uruguay)

El martes 26 de mayo Luis Almagro asumió la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA). En esta ocasión pronunció un conceptuoso discurso sobre los alcances de la labor que deberá asumir la OEA en el actual período y en el futuro inmediato.

La designación de Almagro implica un reconocimiento a la política internacional de Uruguay, y que se ve acompañada por el hecho de que nuestro país desempeña simultáneamente la presidencia de la Unión de Naciones Sudamericanas.

La asunción de Almagro (que desempeñará el cargo hasta el año 2020, sucediendo a dos períodos consecutivos del chileno José Miguel Insulza) se realizó en cumplimiento de lo resuelto por la Asamblea General Extraordinaria de la OEA del 18 de marzo de este año, en que resultó electo por 33 votos a favor y 1 abstención (por parte de Guyana, la ex Guayana holandesa, capital Georgetown, por no haber sido contemplada en la dirección de un organismo regional).

En esa ocasión se señaló que nuevos vientos soplan en el continente, que la OEA ha dejado de ser el “ministerio de colonias” de los Estados Unidos y que en ella se refleja la nueva América Latina y caribeña amanecida desde comienzos del siglo XXI.

Al aceptar el cargo (que Uruguay había ocupado una sola vez en la historia del organismo, cuando en sus inicios lo desempeñó el Dr. José Antonio Mora Otero), Almagro pronunció un enjundioso discurso, que en sus rasgos esenciales reiteró el martes pasado. De entrada planteó su voluntad de introducir cambios profundos.

” La designación de Almagro implica un reconocimiento a la política internacional de Uruguay, y que se ve acompañada por el hecho de que nuestro país desempeña simultáneamente la presidencia de la Unión de Naciones Sudamericanas”

“No me interesa ser el administrador de la crisis de la OEA, sino el facilitador de su renovación”, declaró, explicitándolo en estos términos: “El tiempo de una OEA discursiva, burocrática, alejada de las preocupaciones de los pueblos americanos, anclada en los paradigmas del siglo pasado, está dando paso a una OEA del siglo XXI”.

Este es el concepto básico: una OEA del siglo XXI. En tal sentido, estimó que es preciso imprimirle “un empujón de realismo” a fin de que se concentre en promover un diálogo político “con resultados tangibles en áreas claves para la democracia, los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo de la región”.

Esos serán los cuatro pilares de su gestión, concepto reiterado con énfasis. Propuso en ese sentido el fortalecimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, (lo que plantea, dicho sea de paso, un aspecto adicional: ¿hasta cuándo la sede de este organismo se mantendrá en Washington, tomando en cuenta que Estados Unidos no ha ratificado el convenio internacional en la materia?).

En esta visión panorámica, Almagro concibe a los distintos organismos regionales, tales como la Unasur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), no como antagónicos sino como complementarios de la propia OEA.

En este plano cabe acotar que el expresidente colombiano Ernesto Samper, que ejerce la secretaría general de la Unasur, acaba de declarar que propondrá fomentar la instauración de una ciudadanía común latinoamericana.

” Este es el concepto básico: una OEA del siglo XXI. En tal sentido, estimó que es preciso imprimirle ‘un empujón de realismo’ a fin de que se concentre en promover un diálogo político “con resultados tangibles en áreas claves para la democracia, los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo de la región “

Otros aspectos constructivos promovidos por Almagro como guía de su futura gestión son: una actuación conjunta de los países de la región ante desastres naturales, medidas de interconectividad tecnológica e iniciativas regionales respecto al cambio climático. Unido a “trabajar en materia de transparencia y combate a la corrupción”, citando que “estos valores los ha expresado ya José Mujica como claros valores del continente”.

Un aspecto absolutamente fundamental del planteo de Almagro se refiere a Cuba. Dijo categóricamente: “Trabajaremos para que Cuba pueda reintegrarse plenamente a la OEA, naturalmente respetando sus tiempos”.

Recordó en este sentido las resoluciones adoptadas por la VII Cumbre de las Américas efectuada los días 10 y 11 de abril en Panamá y los contactos en esa instancia entre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, en el cuadro del nuevo relacionamiento establecido entre Cuba y EEUU desde el pasado 17 de diciembre y en consonancia con lo resuelto por consenso en la reunión de San Pedro Sula, Honduras, en el año 2009, bajo la presidencia de Manuel Zelaya.

Está planteado el restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas entre ambos países (y también el fin del bloqueo), para revertir la situación creada a raíz de la resolución adoptada por mayoría en la conferencia de cancilleres de la OEA efectuada en enero de 1962 en San Rafael, Uruguay. La nueva OEA podrá desempeñar un papel positivo en este tema, que todas las naciones del continente siguen con apasionado interés.

 

Leer el artículo aquí