Almagro avanza con la activación de la Carta Democrática contra Nicaragua

El secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, inició hoy el proceso para aplicar la Carta Democrática Interamericana a Nicaragua, que podría abrir la puerta a la suspensión de este país del organismo si fracasan antes las gestiones diplomáticas. Los países miembros del ALBA calificaron al proceso como una “violación de las normas más elementales del Derecho Internacional”, al denunciar que Estados Unidos quiere “imponer medidas coercitivas unilaterales” en el país.

«Nos vemos obligados a empezar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana», anunció hoy Almagro durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA. El secretario general se expresó durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), convocada por Argentina, Canadá, Chile, Brasil, Colombia, Perú y Estados Unidos.

Nicaragua está inmersa en una crisis desde el estallido el 18 de abril de unas protestas que buscan la renuncia del presidente, Daniel Ortega. La crisis ha dejado 325 muertos desde abril, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano autónomo de la OEA.

El Estado de Nicaragua fue señalado por crímenes de lesa humanidad en el informe final del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI). Tres de estos crímenes de lesa humanidad ya fueron verificados, con evidencias claras, según asegura el GIEI. Se trata del asesinato, la encarcelación u otra privación grave de la libertad física y la persecución.

No encontraron elementos suficientes para avalar las denuncias por violación, tortura y desaparición forzado, que aclararon tendrán que ser investigados cuando existan las “condiciones que garanticen el acceso a la información del Estado y, sobre todo, un trato adecuado a víctimas y testigos”

Nicaragua «rechaza y desconoce la presentación del informe», manifestó hoy el representante de Managua, Luis Alvarado. «Nicaragua es un país soberano y exigimos respeto», agregó.

Ayer, los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) condenaron el proceso, al denunciar que detrás está el intento de Estados Unidos de imponer medidas coercitivas unilaterales como la llamada Ley de Inversión y Condicionalidad de Nicaragua (llamada NICA-ACT, por sus siglas en inglés).

“Esta nueva agresión del gobierno de los Estados Unidos en contra de Nicaragua tiene como único objetivo asfixiar la economía de ese hermano país, afectar directamente al pueblo nicaragüense, generar desestabilización y protestas, todo con el propósito de derrocar al Gobierno”, puntualizaron en un documento.

La Carta Democrática de la OEA se aplica cuando hay una alteración o una ruptura del orden democrático y puede desembocar en la suspensión de un miembro. Su artículo 20 faculta al secretario general o cualquier país miembro a convocar inmediatamente un Consejo Permanente para evaluar la situación.

Si la Asamblea General, convocada para un período extraordinario de sesiones, constata que se ha producido la ruptura del orden democrático en uno de sus miembros y que las gestiones diplomáticas han sido infructuosas, puede decidir su suspensión de la OEA con el voto afirmativo de los dos tercios de los integrantes.

El caso más reciente de suspensión de un país fue Honduras tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya en 2009.

En cambio para Venezuela, la amenaza de suspensión ha recorrido un largo camino, sin haber conseguido el quórum para concretarla. En medio de la pugna, Caracas lanzó un proceso para retirarse del organismo que debería concluir en abril de 2019.