Aliados neoliberales

Latinoamérica

Juan Manuel Karg – Uribe es el principal socio de Macri entre los representantes de la restauración conservadora que quieren acabar con los gobiernos progresistas en la región. El argentino no oculta su admiración por el colombiano, quien mejor expresa las políticas neoliberales del Estado ausente, y un proyecto de seguridad sin respeto por los derechos humanos.

Mauricio Macri y Álcaro Uribe - Foto: ArchivoJuan Manuel Karg* – Latinoamérica Piensa

En las últimas semanas, diversos analistas políticos e intelectuales de la región han destacado los vínculos de Mauricio Macri con las “nuevas derechas” regionales: Capriles en Venezuela, Neves en Brasil, y Lasso en Ecuador, entre otros representantes que también buscan disfrazar su discurso para intentar construir nuevas mayorías. Sin embargo, poco se ha analizado en relación al aliado más antiguo que Macri ostenta entre los políticos de la región: el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez.

La relación se remonta, al menos, a un lustro atrás: fue en diciembre de 2010 cuando Uribe consideró a Macri “una esperanza para todos los latinoamericanos”, una vez que el colombiano fuera declarado Huésped de Honor por el Jefe de Gobierno porteño. En aquella ocasión Uribe anunciaba que el candidato de la Alianza Cambiemos era “una ilusión en toda nuestra región, que necesita líderes sobresalientes”.

Macri retribuía aquellos halagos con declaraciones preocupantes, por cierto, al decir que se consideraba “un admirador” de las políticas llevadas adelante por Uribe en Colombia, “en medio de situaciones muy adversas en las que estaba el juego la paz social y la convivencia”. Estos dichos son significativos: se trata de un ex presidente que, desde hace años, se opone a los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, que terminarán por consumarse antes de marzo de 2016 de continuarse la agenda pautada hasta el momento.

¿Cuáles eran las políticas que el candidato de la Alianza Cambiemos decía admirar? Las que habían provocado, según cifras oficiales, 2.400.000 desplazados en toda Colombia durante la administración del ex gobernador de Antioquia. Desplazamientos forzados y abandono de hogares, producto de la violencia que vivía durante aquellos años una Colombia donde no existía canal alguno de diálogo entre el gobierno y la guerrilla. “Hay un 60% de pobreza y un 90% de indigencia entre la población desplazada” declaraba, también en 2010, Jorge Rojas, Director de la Consultoría para Derechos Humanos y Desplazados (CODHES), para luego afirmar que “lo que hicieron los paramilitares es el modelo de la Escuela de las Américas de quitar el agua al pez: desarticular, crear terror, asesinar, masacrar, desaparecer a miles de civiles, bajo la acusación de que son base social de la guerrilla. Eso no ha cambiado (durante la presidencia de Uribe)”.

” Álvaro Uribe Vélez sigue siendo el aliado principal de la Alianza Cambiemos en la búsqueda por revertir el ciclo posneoliberal iniciado en América Latina hace ya una década y media. No están sólos: Álvaro Vargas Llosa, Andrés Oppenheimer y Carlos Montaner, entre otros exponentes de la derecha continental, se frotan las manos augurando una derrota del Frente para la Victoria “

En su raíd de protección mediática, nadie consultó a Macri si seguía considerando a estas políticas de “seguridad” como adecuadas para un hipotético gobierno de la Alianza Cambiemos. Un hecho, sin embargo, aporta elementos para entender que la relación con Uribe sigue más firme que nunca, y que estos planteos permean en el empresario argentino en su búsqueda por la Casa Rosada: la reunión que ambos sostuvieron el año pasado en Buenos Aires, a la par que el senador colombiano participaba del XII Congreso Internacional de la Federación Panamericana de Seguridad Privada. Allí Macri defendió nuevamente las políticas implementadas por el uribismo, en una foto que también compartió con el diputado Miguel Del Sel, el Ministro de Justicia y Seguridad de la CABA, Guillermo Montenegro, y el Subsecretario de Relaciones Internacionales porteño, Fulvio Pompeo.

Es que, a fin de cuentas, Álvaro Uribe Vélez sigue siendo el aliado principal de la Alianza Cambiemos en la búsqueda por revertir el ciclo posneoliberal iniciado en América Latina hace ya una década y media. No están sólos: Álvaro Vargas Llosa, Andrés Oppenheimer y Carlos Montaner, entre otros exponentes de la derecha continental, se frotan las manos augurando una derrota del Frente para la Victoria que tenga repercusiones continentales. Un dato los preocupa, sin embargo: el antecedente del balotaje de Brasil 2014, entre Dilma y Neves, donde pese a poner “toda la carne en el asador” no pudieron evitar el segundo lugar, siendo derrotados -nuevamente- por el Partido de los Trabajadores. ¿Sucederá lo mismo en Argentina? El 22 de noviembre las urnas dirán.

Juan Manuel Karg – Latinoamérica Piensa 

En 2014 en Brasil, la crucial campaña ante la segunda vuelta entre el Partido de los Trabajadores y el PDSB tuvo un factor desequilibrante: la aparición en escena de Luiz Inácio Lula da Silva, el ex presidente mejor valorando de la historia de aquel país, quien fortaleció la candidatura de Dilma Rousseuff, que finalmente se consagró en las urnas por una diferencia de unos 4 millones de votos. Aquella fue una elección verdaderamente continental, donde las fuerzas nacional y populares, progresistas y de izquierda de todo el continente apoyaron al PT frente al intento de “restauración conservadora” en el gigante sudamericano.

La reciente aparición de Cristina Fernández de Kirchner post confirmación del ballotage, polarizando con el proyecto político y económico que personifican Mauricio Macri y su alianza conservadora con la Unión Cívica Radical, se enmarca en una estrategia similar que podría protagonizar el Frente para la Victoria de cara a los decisivos comicios que tendrán lugar el próximo 22 de noviembre. “Que nadie se disfrace de lo que no es” afirmó la presidenta, en clara alusión al cambio de discurso de Macri. 

Así como en Brasil el antecedente directo a los gobiernos del PT fueron las administraciones neoliberales del PSDB, en Argentina hay que destacar el descalabro social, económico y político producido por la Alianza, cuyo gobierno fue eyectado en diciembre de 2001 ante una crisis de magnitudes, con la huída -helicóptero mediante- de Fernando De La Rúa de la Casa Rosada. La estrategia de Cristina Fernández será la de mostrar el país que encontró el Frente para la Victoria en mayo de 2003 -cuando Néstor Kirchner asumió su presidencia con la mitad de la población bajo índices de pobreza- tal como hizo el año pasado Lula con la herencia que él mismo encontró de parte de los gobiernos “tucanos”.

” ¿Podrá llegar a similar escenario el FPV, logrando vencer en la segunda vuelta al armado PRO+UCR? […] ¿Podrá CFK influir decisivamente en las semanas venideras, tal como hizo Lula rumbo a la segunda vuelta? Como se ve, las similitudes con el escenario Brasil 2014 son evidentes. Resta saber si el resultado -PT/FPV triunfando- será también el mismo “

La ventaja con la que cuenta el Frente para la Victoria de cara a la segunda vuelta, entonces, reside en poder mostrar dos perfiles complementarios: Cristina Fernández de Kirchner, presidenta y conductora a la vez de un movimiento político y social, con la tarea de mostrar lo que se ha hecho y desde que pisos se ha avanzado en la Argentina posneoliberal; y el tándem Daniel Scioli – Carlos Zannini, como fórmula presidencial, mostrando proposición de cara a los millones de votantes h
an optado por otras opciones que no han ingresado al ballotage -especialmente de cara al 21% que eligió a otra variante peronista, la expresada por Sergio Massa, con mayores similitudes económicas con el FPV que con la alianza conservadora-. 

De esta forma, lejos de mostrar un “doble comando” antagónico como pretenden esgrimir algunos medios de comunicación que buscan generar intrigas al interior del FPV, la división de tareas en relación a la campaña oficialista en Argentina se aparece como algo natural, lógico, tal como sucedió en Brasil de cara al balotaje. Repasemos: en aquella ocasión, incluso, Marina Silva llamó a votar por Neves, lo que en términos matemáticos debería haber significado una derrota del PT -por la sumatoria de votos en la primera elección-. Pero el tándem Dilma-Lula, complementándose, logró remontar aquel escenario, derrotando también a los medios hegemónicos -Globo, Folha de Sao Paulo, Estado, Veja- que habían operado para un retorno “tucano” a Brasilia. De esta forma el PT venció a un Neves que durante la campaña rumbo a la segunda vuelta defendió abiertamente el programa social Bolsa Familia -similar a la Asignación Universal por Hijo- que beneficia a más de 50 millones de brasileros, cuando antes había sido un ferreo opositor a la implementación de este programa.

¿Podrá llegar a similar escenario el FPV, logrando vencer en la segunda vuelta al armado PRO+UCR, que cuenta con el visto bueno de los centros financieros internacionales y la derecha regional? ¿Hasta qué punto Mauricio Macri sostendrá sin sonrojarse una defensa de la AUH y las políticas sociales de los gobiernos kirchneristas cuando se opuso firmemente a estas políticas cuando eran discutidas, tal como sucedió con Neves? ¿Podrá CFK influir decisivamente en las semanas venideras, tal como hizo Lula rumbo a la segunda vuelta? Como se ve, las similitudes con el escenario Brasil 2014 son evidentes. Resta saber si el resultado -PT/FPV triunfando- será también el mismo, en una elección voto a voto que será decisiva para la región.

*Licenciado en Ciencias Políticas, Universidad de Buenos Aires / Periodista. Investigador del Centro Cultural de la Cooperación, Argentina / Maestrando en Estudios Sociales Latinoamericanos UBA.