Acuerdos que anulan el rol del Estado

Chile / Uruguay

El gobierno de Tabaré se retiró de las negociaciones del TISA, aceptando la decisión tomada por el Frente Amplio, que propone la intervención para regular el proceso económico, mientras el tratado suponía aceptar las reglas de juego del libre mercado. El debate se plantea ahora en Chile con las negociaciones sobre el TPP. La incógnita es qué hará la presidenta Bachelet.

Michelle Bachelet y Tabaré Vázquez - Foto: Archivo

Alberto Couriel* – La República (Uruguay)

Luego de varios meses de análisis, discusiones y debates el Presidente Tabaré Vázquez tomó la decisión de que Uruguay se retire de las negociaciones del Acuerdo de Liberalización del Comercio de Servicios (TISA). Vázquez le había solicitado la opinión a la fuerza política, que en su Plenario del 5 de setiembre resolvió, por 117 votos contra 22 la inconveniencia de mantener su participación en el acuerdo del TISA.

Vázquez acató la decisión del Frente Amplio, asegurando la unidad de la fuerza política y la necesidad de gobernar con el FA y no con la oposición, como estaban solicitando los líderes de los partidos Colorado, Nacional e Independiente. La resolución del FA no responde a razones ideológicas, sino a un análisis muy fino de las ventajas y problemas de lo que se conoce del acuerdo.

Lo mismo ocurrió con el Tratado de Libre Comercio con EEUU en el 2006. Nos imponían el mismo tratado que habían firmado con Perú, sin poder realizar ninguna modificación. Uruguay no tenía un buen estudio sobre los distintos sectores de actividad económica para distinguir qué era positivo abrir y qué había que seguir protegiendo.

Surgían altos costos en las compras estatales, en las normas de competencia, en la propiedad intelectual y en servicios. Las ventajas en materia de inversiones ya se habían otorgado en el acuerdo sobre protección y promoción de inversiones. Las dificultades del TISA surgieron del conocimiento del acuerdo, a través de filtraciones de las negociaciones secretas entre sus distintos integrantes.

” El TISA supone una mínima intervención del Estado, pero debía impulsar la liberalización y desregulación, mientras en el programa del FA se plantea la intervención del Estado para conducir, orientar y regular el proceso económico. Lo era porque seguramente las controversias entre inversor y el Estado se resolverían en Tribunales Internacionales “

En lo personal trabajé con Roberto Kreimerman, José Quijano, Gerardo Caetano, Gonzalo Rodríguez Gigena, Roberto Chiazzaro, Daniel Olesker y Viviana Barrreto para una declaración pública que mostraba con nitidez los aspectos negativos que contenía lo que se conocía del acuerdo. No eran elementos ideológicos porque lideraba EEUU.

Era porque se trataba de un acuerdo plurilateral donde no estaban Argentina, Brasil, China, nuestros principales compradores, ni Rusia ni India. Era porque el Trato Nacional afectaba la política de compras estatales. Era porque había que presentar listas negativas y no positivas en el Trato Nacional.

Eran por las clausulas de statu quo y “trinquete” que limitaban la acción del Estado. Era porque queremos defender las regulaciones sobre telecomunicaciones y servicios financieros. Era porque nos afecta la cláusula de la nación más favorecida. Era porque las regulaciones tenían que ser objetivas, razonables e imparciales.

Era porque sus disposiciones contrariaban con nitidez el programa del FA. Por ejemplo, el TISA supone una mínima intervención del Estado, pero debía impulsar la liberalización y desregulación, mientras en el programa del FA se plantea la intervención del Estado para conducir, orientar y regular el proceso económico. Lo era porque seguramente las controversias entre inversor y el Estado se resolverían en Tribunales Internacionales.

Los que están a favor, especialmente los dirigentes políticos de los partidos de la oposición y los representantes empresariales del sector privado, lo defienden porque significa una apertura, una liberalización y desregulación, porque sostienen que el libre juego del mercado resolverán todos los problemas económicos y sociales.

” Los acuerdos en discusión, como los TLC, el acuerdo del Pacífico, el Transpacífico, ni el TISA no nos ayudan a exportar conocimiento, ni valor agregado. Para ello es fundamental la integración económica centrada en la complementariedad productiva, en la participación de cadenas de valor regionales con valor agregado y contenido tecnológico “

Hay más elementos ideológicos que propuestas concretas que nos puedan beneficiar. Se sostiene también que puede haber algunas formas de represalias por retirarnos. No firmamos el TLC con EEUU y nada pasó. Se firmó el TIFA, un acuerdo parcial que nos dio entrada a los cítricos y a la carne ovina.

Se plantea también que el Uruguay se aísla del comercio internacional. Sin acuerdos, en los últimos 10 años las exportaciones de Uruguay crecieron 16% acumulativo anual, lo que es un verdadero récord nacional, con la ayuda de la suba de los precios internacionales. El país alcanzó a obtener 178 mercados extranjeros de destino lo que muestra la extraordinaria capacidad de abrir nuevos mercados.

En este período, Uruguay recibió inversión extranjera directa por montos muy elevados, desconocidos en la historia del país. Y todo esto sin realizar nuevos acuerdos.

El país necesita acuerdos comerciales. Puede hacer acuerdos parciales, por ejemplo como el TIFA, con China como acaban de efectivizar Argentina y Brasil. La mirada de mediano y largo plazo es de una inserción internacional basada en los conocimientos, en la exportación de bienes y servicios con alto y medio contenido tecnológico.

Esto no se obtiene en los acuerdos en discusión, que nos pueden favorecer para seguir colocando recursos naturales, lo que logramos sin acuerdos. Los acuerdos en discusión, como los TLC, el acuerdo del Pacífico, el Transpacífico, ni el TISA no nos ayudan a exportar conocimiento, ni valor agregado. Para ello es fundamental la integración económica centrada en la complementariedad productiva, en la participación de cadenas de valor regionales con valor agregado y contenido tecnológico. Esta es la ruta para el futuro. Esto es lo que debieran reflexionar los empresarios nacionales.

” Tabaré acató la decisión de la fuerza política, profundizó la unidad frentista, decidió gobernar con el partido y no contra el partido. El plenario del FA no votó contra Tabaré, que nunca había manifestado su posición. Votó por sus convicciones de lo que considera positivo para el Uruguay. La fuerza política debe apoyar a su gobierno y controlarlo “

El presidente Vázquez le pidió opinión a la fuerza política. Para los debates era muy difícil encontrar representantes defensores del TISA. El Ministerio de Relaciones Exteriores no los proporcionaba. Los comités de base del FA realizaron reuniones para informarse sobre el TISA el 25 de agosto y fueron tomando posición de manera negativa. En el plenario nacional la inmensa mayoría de los expositores fundamentaron en contra del TISA con argumentos diversos.

Los que parecían estar a favor manifestaban dudas sobre los contenidos del acuerdo, pero querían acompañar las posiciones de los Ministros de Relaciones Exteriores y de Economía y Finanzas. Una abrumadora mayoría de 117 votos a 22 definió la posición de la fuerza política para retirarse de las negociaciones.

Tabaré acató la decisión de la fuerza política, profundizó la unidad frentista, decidió gobernar con el partido y no contra el partido. El plenario del FA no votó contra Tabaré, que nunca había manifestado su posición. Votó por sus convicciones de lo que considera positivo para el Uruguay.

La fu
erza política debe apoyar a su gobierno y controlarlo para el cumplimiento del programa de gobierno. Es importante que tome posición en los temas más trascendentes, y el TISA lo era. También reiteramos que se requieren cambios en su orgánica para cumplir adecuadamente sus funciones.

*Senador del Frente Amplio.

Esteban Silva Cuadra* – El Clarín (Chile) 

Las y los dirigentes del Frente Amplio del Uruguay acordaron en plenaria rechazar por 117 votos a favor y 22 en contra la participación del Uruguay en el Tratado Internacional de Comercio y Servicios (TISA por sus siglas en Inglés) por considerar ese Tratado nocivo a los intereses económicos y sociales de ese hermano país y a su soberanía. Como coalición de gobierno el Frente Amplio se pronunció sobre el TISA al ser consultados por el propio presidente de la República Tabaré Vásquez. Luego del rechazo de la coalición gobernante de seguir en negociaciones en el polémico acuerdo, el gobierno uruguayo anunció con toda claridad y determinación que “asume la decisión del Frente Amplio y le pide al canciller Rodolfo Nin Novoa que la haga concreta”.

Con el TISA se promueve la liberalización a escala global del comercio y de los servicios, como es el caso del Transporte, de la banca y las telecomunicaciones. Una situación similar e incluso de mayor extensión en la liberalización del comercio, servicios y derechos de propiedad y otros ocurre con el Tratado Transpacífico que negocia Chile  (TPP por sus siglas en ingles). 

El Tratado se negocia en completo secretismo a espaldas de los ciudadanos y de las fuerzas sociales y políticas del país. La negociación en la cual participa el gobierno de Chile junto a 11 países bajo la hegemonía norteamericana se realiza amparada en cláusulas de absoluta confidencialidad, lo que favorece todavía más a las grandes corporaciones transnacionales y a los Estados Unidos. Los métodos de negociación impiden que conozcamos sus contenidos esenciales y sus verdaderos alcances e impactos negativos sobre nuestros pueblos, economías, industrias y producciones nacionales, afectando severamente nuestra soberanía y los actuales procesos de integración de América Latina y el Caribe.

Cada uno de los Capítulos del TPP no sólo tendrán consecuencias económicas, productivas, sociales y culturales para Chile, sino que amarran o subordinan a nuestro país a seguir modelos de “desarrollo” neoliberal comprometiendo nuestra soberanía y haciendo extremadamente difícil un cambio de rumbo económico y productivo que el país soberanamente quisiera asumir en el futuro.

” Los chilenos deberíamos ser consultados mediante un plebiscito o referéndum sobre la conveniencia o no de ser parte de un Tratado el que, desde nuestro punto de vista, aumentará la concentración de propiedad y excedentes en manos de unos pocos y las profundas desigualdades sociales en clara contradicción con un comercio mundial más justo “

Haría bien entonces la Presidenta Bachelet de seguir el ejemplo del Presidente Tabaré Vásquez y de consultar al menos la opinión de su propia coalición la Nueva Mayoría sobre la participación de Chile en las negociaciones del TPP. Para quienes desde los movimientos sociales y políticos progresistas y de izquierda nos oponemos a la participación de Chile en el TPP quisiéramos conocer cual es la postura del PC, IC y MAS que no formaban parte de la Concertación y que se han incorporado recientemente a la llamada Nueva Mayoría. Esos partidos han suscrito en el marco del Foro de Sao Paulo resoluciones rechazando el TPP. En consecuencia y coherencia deberían seguir el ejemplo del Frente Amplio uruguayo y como parte de la coalición de gobierno definieran posiciones en un tema trascendental para nuestra soberanía económica.

El ejemplo democrático del Presidente de Uruguay de consultar a su coalición sobre un Tratado como el TISA equivalente al TPP que negocia Chile debería ser imitado por la Presidenta Bachelet.

Pero por sobre todo debido la profunda crisis institucional y de representación que nos afecta seria sano y democrático que la Presidenta detenga en lo inmediato nuestra participación en la actual negociación y transparente ante los ciudadanos sus reales contenidos y alcances. Por sus implicancias estratégicas las y los chilenos deberíamos ser consultados mediante un plebiscito o referéndum sobre la conveniencia o no de ser parte de un Tratado el que, desde nuestro punto de vista, aumentará la concentración de propiedad y excedentes en manos de unos pocos y las profundas desigualdades sociales en clara contradicción con un comercio mundial más justo y la integración de América Latina y el Caribe.

*Presidente Movimiento del Socialismo Allendista. Miembro de la Fundación Constituyente XXI.

 

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