Abrazame hasta que vuelva Cristina

Argentina

Lucas Elías tiene 28 años, es rosarino, abogado y kirchnerista. Salió una noche y dejó estampada en una pared una frase que terminaría explotando en Facebook, luego de que su amiga Florencia, una histórica militante de la agrupación Hijos de Rosario, le pidiera permiso para colgarla en su muro. La Presidenta cuando lo conoció, le preguntó: “¿Vos sos el loco de la pintada?”.

Pintada callejera en Rosario - Foto: Archivo

Redacción – Redacción Rosario (Argentina)

Un joven rosarino escribió –con aerosol y en una pared cualquiera–: “Abrazame hasta que vuelva Cristina”. Y terminó abrazando a la presidenta, quien pidió conocerlo después de ver la foto de la consigna que se viralizó en las redes.

Lucas Elías tiene 28 años. Es abogado y kirchnerista. O cristinista, si es que cabe el término, porque además de verse seducido por lo hecho por Néstor Kirchner, la que lo terminó de enamorar políticamente fue la actual jefa de Estado. Para demostrar ese encantamiento, el joven salió una noche con un par de amigos y dejó estampada, entre otras, una frase que terminaría explotando en Facebook luego de que su hermana, una histórica militante de Hijos Rosario, le pidiera permiso para colgarla en su muro.

“Es abogado y kirchnerista. O cristinista, si es que cabe el término, porque además de verse seducido por lo hecho por Néstor Kirchner, la que lo terminó de enamorar políticamente fue la actual jefa de Estado. Para demostrar ese encantamiento, el joven salió una noche con un par de amigos y dejó estampada, entre otras, una frase que terminaría explotando en Facebook “

“Con unos amigos tenemos una agrupación, medio en joda pero muy en serio, que se llama La Moreno (por Guillermo, el ex secretario de Comercio Interior) y veníamos pensando en salir a pintar las paredes de la patria por Cristina”, arranca contando Lucas, y agrega: “Incluso habíamos tirado algunas frases pero nunca lo concretábamos”.

La inspiración llegó, como generalmente ocurre, una noche. “Se la dije a una chica con la que ciertamente nos abrazamos mucho, y nos encantó a los dos”, admite no sin algo de pudor este joven letrado que, sin perder tiempo, la compartió con sus compinches. “Al toque me pusieron que estaba muy buena, algo que con las otras (“Con la derecha se endeuda, se ajusta y se reprime” o “Si gana Macri, se pierde el trabajo”) no ocurrió. Por eso siento que terminó siendo colectiva la cosa, y que quizás si no hubiera pegado en el grupo, nunca la hubiese pintado”.

Un sábado a la noche, sin demasiadas ganas de salir, Lucas cazó el aerosol que había comprado unos días antes, convenció a uno de sus amigos y fueron en busca de muros que se prestaran para la ocasión. “Dimos varias vueltas buscando paredes que no pertenecieran a casas particulares y que lo que queríamos hacer no significara agredir a nadie, y terminamos pintando varias consignas”. Pero la que estamparon en 1º de Mayo entre Zeballos y 9 de Julio les cambiaría la vida.

Lo andan pintando por las paredes

Después de tatuar su doble declaración de amor sobre ladrillos, el autor intelectual le mostró la obra a su “hermana de la vida”, Florencia Garat, quien le solicitó permiso para colgar la imagen en su perfil de Facebook. Y la cosa explotó.

Por haber militado en Hijos Rosario, en los orígenes de dicha agrupación, a Florencia le escribió una compañera de la regional Capital Federal diciendo que una asistente de la Presidenta quería saber quién había hecho la pintada porque le había gustado mucho. Sin salir de su asombro, le comentó algunos detalles y los contactó.

Cristina, entre Florencia y Lucas - Foto: Archivo

“Primero me llamó una chica de Gabinete de la Nación que, con muy buena onda, me mató a preguntas. Después ya directamente se comunicó conmigo Wado de Pedro (el secretario General de la Presidencia) y me confirmó que a Cristina le había gustado y que si quería ir a Buenos Aires a conocerla se podía organizar”, rememora Lucas, quien confiesa que no podía creer lo que le estaba ocurriendo, y completa: “Tras unos cuantos cruces de correos, me dijo que el viernes siguiente había un acto en UBA y que ahí se podía dar. Inmediatamente la llamé a mi hermana y al amigo con el que habíamos salido a pintar y empezamos a planear el ansiado viaje”.

Aunque los días se hicieron interminables, según señala, el viernes llegó. “Fue raro porque como era un acto, la espera fue entre canciones kirchneristas y en un clima festivo si se quiere, y eso hizo que más que nervioso estuviera ansioso, excitado y a la vez feliz por lo que estaba por pasar”, dice este abogado rosarino que está haciendo sus primeras armas en la profesión, y añade: “Pensaba en qué le iba a decir cuando la viera y si tendría que explicarle quién era, pero cuando se acercó vino directamente hacía donde estábamos nosotros, me agarró de los brazos y me preguntó si yo era el loco de la pintada. El hecho de estar frente a esa mujer que tanto admiro y que encima me diga «loco» fue como mucho, así que del resto me acuerdo poco y nada”.

Igualmente, y pese a lo rápido que sucedió todo, se las ingenió para decirle que la quería mucho. Aunque en realidad lo hizo en plural: “Le dije que la queríamos mucho, porque sentí que no hablaba por mí solo, si no por todos los que sentimos ese cariño por ella y no pueden llegar a decírselo”.

En medio del torbellino, de gente y emociones, este pibe que remarca que su formación política es “familiar y viene prácticamente de la cuna”, y que se terminó de pulir por “el amor que genera Cristina, por cómo se enfrentó con los poderes de turno y porque siempre trató que los derechos y las conquistas lleguen a todos y a todas”; admite que le confesó al oído a la mismísima Presidenta que la frase que le había permitido llegar hasta ahí se la había dedicado a una chica. Cristina, con una sonrisa pícara, le respondió: “Qué romántico”, y posaron juntos para la eternidad.

El libro de la memoria

Antes de despedirse, Lucas destaca que el hecho de haber ido con su hermana Florencia, hija de Eduardo Garat, militante montonero secuestrado en 1978 y que hasta el día de hoy permanece desaparecido, le hizo sentir que “todo cerraba” y que era “justo que esa parte de su historia estuviera también presente allí”. Esta referente histórica de la agrupación Hijos Rosario, aprovechó para obsequiarle a la Presidenta un ejemplar del libro que la familia logró publicar hace unos años basado en textos que Eduardo alcanzó a tipear antes de convertirse en víctima del terrorismo de Estado y cuyos manuscritos fueron conservados a través del tiempo por su esposa Elsa. 

“Cuando vi que Wado me hacía señas para que me acercara, pensé que me había congelado”, dice Florencia, y concluye: “Pero tomé aire y le dije: ‘Este libro, Cristina lo escribió mi papá que está desaparecido. Es sobre la Constitución Nacional del 49. Estaban las hojas mecanografiadas en un cajón y lo pudimos publicar hace unos años gracias a Néstor y a vos, Cristina, porque ustedes nos abrieron el camino de la justicia y eso es algo que siempre, siempre (y recuerdo que me agarré el pecho) se lo vamos a agradecer. Gracias, te llevo en mi corazón’. Y ahí le vi los ojos llenos de lágrimas, hizo un mohín y me abrazó tan fuerte que le sentí las tetas”.

 

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