Aborto: el Senado define si es legal o clandestino

En una sesión histórica la Cámara alta Argentina trata el proyecto que propone la interrupción voluntaria del embarazo, que ya cuenta con media sanción. Afuera del Congreso una inmensa concentración se moviliza en apoyo a la legalización del aborto. Si bien la votación se espera cerca de la medianoche el recuento previo se inclina por el rechazo a la ley.

La sesión comenzó pasadas las 10 de la mañana. “Calculamos la votación hacia las tres o cuatro de la mañana”, dijo al ingresar al Congreso el senador Ángel Rozas, de la coalición gobernante Cambiemos, quien ratificó su rechazo a la ley.

La presión se redobla a medida que trasciende que la mayoría de los senadores rechazará el proyecto, aprobado en junio por Diputados con 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención.

De los 72 senadores, se estima que 37 votarán en contra. En caso de que haya empate, la presidenta del Senado y vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, emitirá el voto decisivo y ya adelantó que será por el no.

Pese a la llovizna y el frío cientos de personas se movilizaron desde la mañana. El número de manifestantes fue creciendo a la largo del día y se espera una multitud pasadas las 18 de la tarde, cuando la mayoría sale del trabajo. Se espera que ocurra lo mismo que en la sesión de la Cámara baja cuando cientos de manifestantes permanecieron en las inmediaciones del Congreso en una vigilia que se extendió durante toda la noche hasta el momento de la votación.

Entre los manifestantes que piden la sanción del aborto legal sobresale la presencia de jóvenes, chicas y chicos estudiantes secundarios y universitarios. Muchos llevan pelucas verdes, las caras pintadas y el pañuelo verde también, que se volvió símbolo de la lucha por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

“Este debate es si es legal o clandestino, no si uno está a favor o en contra del aborto”, dice una joven de 20 años. De fondo se escucha un canto que dice “¡aborto legal, en el hospital!”. Otra joven sostiene que el fracaso de la ley depende del “machismo social y una iglesia patriarcal y retrógrada”. “La Iglesia se quiere meter en todo. Tendría que dar un paso al costado”, afirma.

Según la cifras brindadas por el ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, durante su exposición en el Congreso, en el país se realizan 354.627 abortos al año, unos 41 por hora. Actualmente, unas 70.200 mujeres deben ser hospitalizadas por complicaciones de abortos algo que con la legalización se reduciría drásticamente a 1.445 internaciones, según detalló el funcionario. La legalización haría que las muertes por abortos clandestinos pasen a ser un 92 por ciento menos: de las 37 muertes anuales que hay actualmente con el aborto legal pasarían a ser sólo 3.