A un paso de #LulaLivre, la Justicia de Brasil ordenó la inmediata liberación del expresidente

El Supremo Tribunal de Justicia brasileño ordenó la libertad del expresidente Lula da Silva a partir del 7 de abril. Fue después de un fallo del juez Marco Aurélio Mello, que dictaminó la liberación de los presos con recursos pendientes tras haber sido condenados en segunda instancia. La decisión supondría la inminente libertad del exmandatario condenado por un fallo de segunda instancia a 12 años de prisión en una causa por corrupción.

Mello precisó que la medida tenía efecto inmediato pero debía ser solicitada por los abogados de los detenidos. Además de Lula, el fallo alcanzaría a otros funcionarios encarcelados tras el escándalo conocido como Lava Jato.

Inmediatamente después de divulgada la decisión judicial en Brasilia la presidenta del Partido de los Trabajadores, Gleisi Hoffrmann, escribió en Twitter: “acabamos de solicitar la liberación de Lula” en la sala número diez de la Justicia Federal de Curitiba. #LulaLivre, cerró su tuit la senadora, usando el hashtag que se convirtió en un lema por el pedido de libertad para el expresidente brasileño.

La decisión puede ser refrendada o rechazada por el plenario del STF, que volverá a reunirse a principios del año que viene tras el receso navideño.

La inminente liberación de Lula conmocionó todo el arco político de Brasil, más aún porque se produce en vísperas de la asunción del presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro, el próximo 1º de enero. El excapitán del Ejército basó gran parte de su campaña en la denuncia de Lula y del PT. Bolsonaro deseó que Lula se “pudra en la cárcel” acompañado por el resto de los candidatos del PT, incluido Haddad.

Hasta la invalidación de su candidatura a inicios de septiembre, el expresidente (2003-2010) encabezaba todas las encuestas.

Preso desde el 7 de abril, Lula cumple en la sede de la Policía Federal de Curitiba una condena de 12 años y un mes por corrupción pasiva y lavado de dinero, acusado de haber recibido un departamento en el litoral de Sao Paulo a cambio de favorecer constructoras en contratos con la estatal Petrobras.

La condena con un fallo de segunda instancia aún no se encuentra firme porque restan varios recursos pendientes.