A dónde va el Cristinismo

Argentina
Gerardo Fernández

Los desgajamientos expresan diferencias profundas en el seno del peronismo. Se cometió el error de creer que el 54 % eran todos votos que se encolumnaban con “la jefa”. Ahora existe la posibilidad de equivocarse creyendo que el 49% de Scioli se siente expresado por las mateadas en los parques los fines de semana, dejando el camino expedito al avance de Macri.

Militantes de La Cámpora durante una marcha - Foto: Archivo

Gerardo Fernández* – Latinoamérica Piensa

Cuando decimos que Cristina tiene que definirse nos referimos a que en los últimos tiempos su acción política no cubrió todo el espectro del peronismo ya que concretamente privilegió a La Cámpora, dejando afuera al movimiento sindical y a otros sectores y por eso no es casual que desde ahí sea donde empieza a gestarse mucho de lo que se trasparentó con el surgimiento del minibloque de Bossio y cía. Sabemos que en el peronismo hubo desde siempre compañeros que militan con fervor en torno de la tesorería, no es nada nuevo, por eso se agrava la situación, porque se sabía. Si dejás afuera a un sector nada desdeñable como el sindicalismo, vas a tener problemas. Y los estás teniendo.

La plaza del 9 y las mateadas en los parques expresan una porción de sectores medios muy comprometidos pero no al conjunto multiforme que alguna vez supo interpelar el FPV. No es casual que desde el 54 % el FPV se haya ido desgajando, con alejamientos como los de Massa y Moyano, por citar sólo los más rimbombantes y todos los que se fueron sucediendo hasta ayer. Ante esta situación el gran riego es conformarse con tratarlos de traidores y punto cuando en rigor el problema es muchísimo más profundo. Desde el peronismo de todo el país se vio en los últimos años a Cristina orbitando casi exclusivamente en torno de La Cámpora y eso generó sordas broncas en el resto del movimiento. Por eso se equivocará feísimo el cristinismo si no entiende que estos desgajamientos expresan diferencias profundas en el seno del peronismo, o si considera que el 49 % está compuesto exclusivamente por cristinismo duro. Cuidado: si se cometió el error de creer que el 54 % eran todos votos que a pie juntillas se encolumnaban con “la jefa”, ahora existe la posibilidad de equivocarse creyendo que todos los votos que sacó Scioli se sienten expresados por las mateadas en los parques los fines de semana.

Más allá de los reflejos y las broncas que instantáneamente generan rupturas como la de ayer, el manual del buen político recomienda leer que bajo esa cáscara están pasando cosas y que ya se pusieron en evidencia el mismísimo 10 de diciembre cuando no toda la bancada del FPV, tanto en diputados como en senadores, obedeció la orden muy poco feliz de no asistir a la jura de Macri para acompañar la menos feliz decisión de Cristina de tensar la cuerda para encontrar la coartada de no asistir al acto simbólico de traspaso.

” Lo más importante es que cabría un poco más de respeto por la fuerza política que fue en lo institucional la verdadera garante para la sanción de todas las leyes de las que nos enorgullecemos. Sin el volumen político del peronismo, nada de lo que se hizo podría haberse concretado, por eso habría que ser un poco más cautos en el análisis, y también respetuosos “

Muchos deben entender que el tiempo que viene es novedoso y muy complicado. La pérdida de las cajas nacional y bonaerense no es joda pero, de nuevo, sería un error pensar que el desgajamiento responde pura y exclusivamente a esa cuestión. Acá hubo un manejo muy destemplado de Cristina en los últimos años para con vastos sectores del movimiento y eso fue generando distancias. El movimiento peronista fue y es muchísimo más que los patios militantes de los pibes para la liberación.

Salir a gritarle de todo a Bossio es algo que en las últimas horas hemos hecho muchos, pero sabemos que el tema es más grave y profundo. Quizá haya que pensar en que una vez fuera del estado, el cristinismo es un actor más dentro del FPV y que deberá revalidar los títulos de ahora en más, en un plano que tiene mucho de borrón y cuenta nueva.

Otro de los riesgos es el planteo desde sectores del cristinismo no peronista respecto a que el peronismo deberá definir cuál es su rol, si se asume como conservador o si va a salir a bancar casos como el de Milagro Sala, etc. Dos cosas: ese planteo desconoce en gran medida cómo se mueve históricamente el peronismo, pero lo más importante es que cabría un poco más de respeto por la fuerza política que fue en lo institucional la verdadera garante para la sanción de todas las leyes de las que nos enorgullecemos. Sin el volumen político del peronismo, nada de lo que se hizo podría haberse concretado, por eso habría que ser un poco más cautos en el análisis, y también respetuosos.

En las actuales circunstancias, lo más riesgoso es que el cristinismo se cierre sobre sí mismo en un corralito de lealtad que muy probablemente deje afuera a muchos más que los Bossio-Urtubey, dejándole servido en bandeja al macrismo el escenario para marchar a las legislativas de 2017 arrastrando a estos sectores consigo o, lo más grave, poniéndolos a jugar en el rol que tuvo Massa en las últimas elecciones con lo cual se vislumbraría un escenario de tres tercios (Macrismo, macrismo blue, y Cristinismo).

*Periodista. Blog del autor: http://gerardofernandez.net/