La performance de Ni Una Menos ante el Congreso

A cinco años del primer grito de Ni Una Menos

El 3 de junio de 2015 miles de mujeres salieron a las calles en Buenos Aires y otras ciudades argentinas para repudiar la violencia machista. El detonante fue el femicidio de la joven santafesina Chiara Páez. La consigna adquirió carácter regional y el movimiento feminista cobró protagonismo en la mayoría de los países.

La cuarentena por la pandemia de coronavirus impidió la realización de la ya tradicional y multitudinaria marcha, pero hubo una intervención frente al Congreso. Un grupo de periodistas, músicas, bailarinas y artistas se congregaron para colgar una bandera con los nombres de todas las victimas de femicidios y travesticidios en lo que va de este año 2020. Todas portaban un tapaboca con la leyenda “Ni Una Menos”.

Foto: Luna Etchesuri para lavaca

El reclamo contra la violencia machista también copó las redes sociales. El hasthag #NiUnaMenos ocupó durante todo el día el primer lugar en las tendencias de Twitter.

La marea feminista en América Latina

La primera marcha de Ni Una Menos fue convocada en 2015 en Argentina por un grupo de activistas, escritoras y periodistas ante una ola de femicidios. Fue el asesinato de la adolescente Chiara Páez el que motivó la movilización.

Chiara, una adolescente de la localidad santafesina de Rufino, desapareció la madrugada del 10 de mayo de 2015 luego de salir con un grupo de amigas y decirles que iba a encontrarse con su novio, Manuel Mansilla, que entonces tenía 16. Su cuerpo apareció horas después enterrado en el patio de la casa familiar de Mansilla, quien según las pericias la mató a golpes.

Ante la indignación, miles de mujeres respondieron al llamado y se congregaron frente al Congreso en Buenos Aires ese 3 de junio. La marcha se repitió en las principales ciudades del país y desde entonces el movimiento feminista cobró fuerza tanto en ese país como en toda la región.

Masivas movilizaciones se repitieron desde entonces en países como Uruguay, México, Chile, Bolivia, Honduras, Perú y Brasil para rechazar la violencia contra las mujeres y también para reclamar por la legalización del aborto, el acceso a educación sexual integral, el respeto por la diversidad sexual y la igualdad laboral.

Otras fechas, como el 8M, también se volvieron jornadas de movilización en todo el continente. En 2016 se realizó en Argentina el primer Paro nacional de mujeres del 8 de marzo, algo que se sostiene hasta hoy y también se replica en otros países.

En Latinoamérica hay un femicidio cada dos horas

Según un informe elaborado el año pasado por la Cepal y su Observatorio de Igualdad de Género, América Latina y el Caribe es la segunda región más letal para las mujeres en todo el mundo, después de África. De los 25 países con el mayor número de actos extremos de violencia contra las mujeres, 14 están en Latinoamérica.

En 2018 al menos 3.529 mujeres fueron asesinadas por su género, con México y Brasil como los países que registran más casos de femicidio al año en la región. La mayoría de los femicidios son cometidos en el propio hogar de la víctima, a manos de parejas o familiares.

La pandemia y el confinamiento agravan la violencia machista

Las medidas de aislamiento social ante el coronavirus dejaron a miles de mujeres encerradas en sus casas junto a sus agresores, lo que en países como Argentina, Brasil o Colombia redundó en un crecimiento de las denuncias por violencia de género.

En Argentina hubo en abril más de 10 mil llamadas a la línea 144 de Atención a las Mujeres, de las cuales un 73 por ciento fue por situaciones de violencia física. En paralelo, debido a la cuarentena, cayeron las denuncias en comisarías y tribunales.

Naciones Unidas advirtió sobre el riesgo e hizo un llamado a los gobiernos para que dispongan medidas de protección. “En América Latina, en promedio una de cada tres mujeres ha padecido violencia física o sexual en una relación íntima a lo largo de su vida y una de las principales estrategias de control de los perpetradores de violencia doméstica es la de aislar a la víctima”, señalan desde la ONU.