A Bolsonaro le renunció otro ministro de Salud

Nelson Teich dejó su cargo apenas 28 días después de asumir. Se va luego de que el presidente Jair Bolsonaro insistiera en su campaña contra las medidas de cuarentena para contener el coronavirus y en medio de presiones del mandatario para que liberara la prescripción de cloroquina a los enfermos de covid-19, algo por ahora objetado por los médicos.

Teich había reemplazado el 17 de abril a Luiz Henrique Mandetta, quien se había negado a aceptar la política contraria al distanciamiento social propuesta por el ultraderechista mandatario de Brasil.

Tras saber de la renuncia de su sucesor, el exministro Mandetta se pronunció en Twitter: «Oremos. Fuerza SUS (Sistema público de Salud). Ciencia. Paciencia. Fe. Quédense en casa».

Mientras la pandemia se acelera en Brasil, donde el coronavirus ya mató a 13.993 personas y más de 200.000 fueron infectadas, Bolsonaro sigue en campaña contra las medidas de cuarentena e incluso llegó a autorizar vía decreto la apertura de peluquerías y gimnasios.

Teich se había enterado en vivo durante una conferencia de prensa de la decisión de declarar «actividades esenciales» a gimnasio, peluquerías y salones de belleza. Ese hecho puso de manifiesto la falta de interés de Bolsonaro en la opinión de su propio ministro de Salud antes de tomar decisiones sanitarias. Teich reconoció ante los periodistas que ni él ni los técnicos de su despacho habían sido consultados sobre el asunto,.

La orden de reabrir esos comercios fue desoída por los gobernadores de San Pablo y Río de Janeiro, que mantienen un enfrentamiento frontal con Bolsonaro por las cuarentenas dictadas en sus estados, los más golpeados por la covid-19.

Las mayores diferencias entre el hasta hoy ministro y Bolsonaro fueron en relación a las cuarentenas, pero también por el uso de la cloroquina para tratar a los pacientes de coronavirus.

Bolsonaro insiste en que, aún cuando no se ha comprobado que ese antipalúdico sea efectivo contra la covid-19, debería ser aplicada incluso en los pacientes con síntomas leves, mientras que Teich sólo la autorizó, como hizo Mandetta en su momento, para aquellos que llegan a un estado crítico o terminal.