“500 días de injusticia”, Lula da Silva cumple más de un año y medio preso

Desde el 7 de abril de 2018 el expresidente Lula da Silva está preso en el penal de Curitiba, un lugar que “se convirtió en un símbolo de resistencia y lucha”, de acuerdo al exmandatario. El comité de Lula Livre publicó un video recordando el paso por el campamento de todas las personas que reclamaron su libertad en estos 500 días. Los diputados del PT, por su parte, gritaron en un acto en el Ministerio de Justicia que “la prisión de Lula es arbitraria e ilegal».

Innumerables personalidades internacionales, expresidentes, activistas y juristas se acercaron a Curitiba para acompañar a Lula y a brindarle su apoyo desde que fue encarcelado. “Después de meses de obstáculos, la ejecución criminal de Curitiba permitió la entrada de dos amigos, durante una hora, siempre los jueves. La Superintendencia vio entonces la magnitud de tener como rehén al liderazgo político vivo más grande de Brasil”, recordó la cuenta oficial del líder del PT.

Organizaciones políticas, sociales y juristas pidieron su liberación inmediata a través de una solicitada. “500 días de injusticia” es el nombre del artículo publicado hoy por Gleisi Hoffman, presidenta del PT, junto a otros dirigentes políticos, en el sitio Folha de Sao Paulo.

El exmandatario fue condenado por el el exjuez y actual ministro de Justicia, Sergio Moro, a ocho años y 10 meses por supuestos delitos de corrupción pasiva y blanqueo de dinero. Lula se declaró completamente inocente y denunció una conspiración político-judicial para evitar su vuelta al gobierno, dado que su encarcelamiento coincidió con las elecciones que llevaron a Jair Bolsonaro a la presidencia.

El líder del PT cuestionó a través de un hábeas corpus la imparcialidad de Moro, que llegó a las tapas de los medios de todo el mundo tras las filtraciones de The Intercept. Los intercambios publicados demostraron la relación del magistrado con los fiscales que impulsaron la denuncia contra el exmandatario.

Recientemente, la jueza de ejecución penal Carolina Lebbos, había intentado trasladarlo a la cárcel de Tremembé, en el interior del estado de San Pablo, un centro penitenciario común con homicidas famosos en la historia policial. Sin embargo, los miembros del Supremo Tribunal Federal (STF) lo suspendieron rápidamente y determinaron que el exmandatario esté en Curitiba hasta que el máximo tribunal analice si Moro fue parcial al condenarlo por corrupción.

“La Vigilia #LulaLivre no retrocederá, la lucha y la resistencia continúan, ¡solo nos iremos de aquí con Lula Livre!”, resaltaron desde el Comité Lula Livre, quienes advirtieron que hoy, 20 de agosto, “las mentiras y la injusticia hablan una vez más”. “Lula no cabe en la celda donde ha estado encerrado durante 500 días. Lula está en cada rincón de este país. Camina, habla y escucha las piernas, la boca y los oídos del pueblo brasileño. ¡Y es a su pueblo a quien debe regresar!”, agregaron.

El Partido de los Trabajadores, por su parte, destacó que la injusticia contra Lula “no es solo injusticia contra un hombre, sino injusticia contra un país que era soberano y justo con aquellos que más lo necesitaban”. Y agregaron: “Lo que más esperamos es la verdad para superar la persecución en Brasil”.

Hoffman denunció en sus redes que Moro “condenó hechos indeterminados a pesar de todas las pruebas de inocencia.” “ #VazaJato confirmó las manipulaciones para incriminar a Lula. ¿Todavía crees que Lula es culpable?”, amplió al referirse a las filtraciones de The Intercept.

Los diputados del PT realizaron un acto conjunto en el Ministerio de Justicia, los diputados del PT para reclamar nuevamente la liberación del «preso político». «Los que estamos aquí presentes queremos un juicio justo», pidieron al reiterar que se trata de una «cuestión de derechos». «El presidente Lula es víctima de una trama de un proyecto de poder que capturó la estructura del Estado brasilero para quedarse con el poder», puntualizaron.