Los desafíos del nuevo año

El Salvador 

2015 será un año complicado en el escenario político. Las elecciones municipales y de diputados marcaran la agenda con un gobierno que ya cumple más de un semestre. El oficialismo deberá demostrar que es capaz de vencer la inseguridad y que puede mejorar la economía. Además, tiene que lograr que la población recobre las esperanzas  El entendimiento entre las fuerzas es esencial.

elsalvador.com

Editorial- Contrapunto (El Salvador) 

Los procesos de diálogo y de encuentros actuales para lograr un mejor país deben estar “condenados al éxito”. Otra mentalidad no cabe

No cabe duda que 2015 será un año grueso, no solo por las elecciones municipales y de diputados, sino porque el gobierno actual ya cumplió más de un semestre y tiene que mostrar dos cosas: que es capaz de de vencer la inseguridad y que puede incentivar la economía.

Todo redunda en que el gobierno en este 2015 tiene que apretar todas las tuercas para tratar de erradicar la violencia delincuencial que se ha convertido en el peor flagelo de la historia moderna salvadoreña, porque ya afecta el porvenir, las perspectivas de la Nación en su conjunto.

El gobierno también tiene que dar las pautas para que la población recobre las esperanzas y se inicie un espacio y un momento para encaminar a la sociedad hacia un bienestar por tantos años negado.

En 2015 todas las fuerzas de El Salvador deben dar lo mejor de sí para evitar los fracasos y para procurar los entendimientos.

Al igual que para finalizar la guerra civil en 1992 hubo entendimientos, en la actualidad la sociedad en conjunto con sus protagonistas políticos, deben desprenderse de cualquier interés particular y egoísta, para que prime el interés de todos y podamos echar manos de nuestras fuerzas vitales que nos lleven a una verdadera reconciliación y al desarrollo con bienestar, con justicia y dignidad para todos los salvadoreños.

Debemos acuñas en nuestras mentes y corazones aquella frase de Álvaro de Soto cuando proclamó que “el proceso de negociación estaba condenado al éxito”.

Por consiguiente, los procesos de diálogo y de encuentros actuales para lograr un mejor país deben estar “condenados al éxito”. Otra mentalidad no cabe.

Solo así, los versos del poeta Roque Dalton tendrán sentido, cuando escribió: “…Ah, cómo la fluencia de la vida nos es grata ahora, tan lejos estamos de los cielos ingratos del ayer!”

 

Leer el artículo aquí