Balance del año que se fue

Latinoamérica 

El 2014 estuvo caracterizado por el sufrimiento sin precedentes de sequías, inundaciones y deshielos. Las poblaciones más vulnerables fueron las que sufrieron estas consecuencias climáticas. En el plano social, fue un año marcado por la lucha y la resistencia de los pueblos originarios. Además, se produjeron avances en el enfrentamiento del hambre y la mejora de las condiciones de vida. 

Redacción- Adital (Brasil) 

En 2014, América Latina fue señalada como la gran víctima del cambio climático mundial, sufriendo la desaparición de las glaciares de los Andes, de brutales sequías y de inundaciones sin precedentes causadas por grandes tormentas. Un relevamiento de este año muestra que las emisiones de gases de efecto invernadero se duplicaron en los últimos 50 años.

En este contexto, un estudio de la Articulación Regional Amazónica (ARA) señaló que reducir a cero la deforestación en la Amazonia ya no basta para garantizar las funciones climáticas del bioma, y que, además de mantener la integridad de la floresta, es necesario iniciar un amplio proceso de recuperación de lo que ya fue destruido. Los investigadores también alertaron sobre los riesgos de la defaunación promovida por el hombre en todo el planeta. Sin embargo, hubo optimismo: estimaciones oficiales registraron una caída del 18% en la deforestación legal en la Amazonia entre agosto de 2013 y julio de 2014.

También este año, una grave sequía en América Central afectó la disponibilidad de alimentos para 2,5 millones de personas, casi el 10% de la población sumada de cuatro países: Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua. En Perú, el número de asesinatos de defensores del medio ambiente, entre ambientalistas, indígenas y campesinos, llegó a 57 en 2014. Un símbolo de la postura ajena del Estado en relación con la causa ambiental pudo verse en el episodio en que el propio presidente peruano Ollanta Humala llegó a ser condecorado por empresas involucradas en conflictos ambientales.

” Un estudio de la Articulación Regional Amazónica (ARA) señaló que reducir a cero la deforestación en la Amazonia ya no basta para garantizar las funciones climáticas del bioma, y que, además de mantener la integridad de la floresta, es necesario iniciar un amplio proceso de recuperación de lo que ya fue destruido. Los investigadores también alertaron sobre los riesgos de la defaunación promovida por el hombre en todo el planeta “

Los efectos en el ecosistema repercutieron especialmente en las poblaciones más vulnerables. En Chiapas, México, una comunidad sufrió la contaminación producida por empresas mineras. En Honduras, las actividades en las minas dejaron un rastro de enfermedades, destrucción ambiental y desempleo, afectando principalmente a la producción agrícola. En Ecuador, poblaciones amerindias sufrieron el derramamiento de petróleo en un curso de agua de 390 kilómetros.

Actividades de ecoturismo dieron como resultado la pérdida de derechos territoriales de comunidades colombianas. En América Central, un herbicida de la Compañía Monsanto, industria multinacional de agricultura y biotecnología con sede en Estados Unidos, provocó enfermedades renales y llevó a la muerte a miles de agricultores.

Los daños no se produjeron solamente en las zonas del campo. La ciudad de San Pablo, Brasil, la más poblada del continente americano y de todo el hemisferio sur, comenzó a vivir la peor crisis hídrica de su historia, quedando en niveles críticos los reservorios y ríos que abastecen a la megalópolis. Por otro lado, la ciudad de Brasil Novo (Estado de Pará), también en Brasil, salió de la lista de “deforestadores” y se convirtió en una referencia en planeamiento ambiental.

2014 fue un año en que hubo lucha y resistencia contra la privatización de recursos vegetales en Guatemala, contra los transgénicos y fumigaciones indiscriminadas en Argentina, contra la amenaza de empresas mineras a pueblos quilombolas en Brasil, contra el maíz transgénico en México, contra la privatización de semillas en República Dominicana, contra las hidroeléctricas en Honduras y en Panamá. Una de las conquistas fue que América Central avanzó en metas de desarrollo sustentable de los recursos energéticos.

Respeto a los pueblos tradicionales

Este año, un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) señaló que el reconocimiento y el acceso a los derechos indígenas en Brasil aumentaron, pero que persistió una profunda desigualdad entre los pueblos. En un relevamiento del perfil de los candidatos a las elecciones brasileras en 2014, por ejemplo, las mujeres indígenas fueron señaladas como “sujetos invisibles” en la participación electoral. Hubo registros de que esa población sufrió también violencia de género y falta de acceso a la justicia en Argentina.

En Guatemala, un conflicto contra la instalación de una industria de cemento produjo la muerte de 11 indígenas. En Perú, líderes indígenas fueron muertos y las sospechas recayeron sobre narcotraficantes y madereros ilegales de la región. Una extraña epidemia también mató uno a uno a los miembros de una tribu paraguaya. Amenazada por el avance de la extracción de madera ilegal en la Amazonia brasilera, una comunidad indígena aislada hizo contacto inicial con representantes de la Fundación Nacional del Indio (Funai).

Sin embargo, hubo pequeños avances en lo relativo al respeto a las culturas indígenas. En Venezuela, se creó un instituto para recuperar y valorizar los idiomas de los pueblos originarios del país. En Brasil, un sitio web promueve las culturas indígenas a partir de contenidos producidos por los propios indios.

Trabajo, seguridad y calidad de vida

2014 fue un año de avances en el enfrentamiento del hambre y la mejora de las condiciones de vida de los latinoamericanos. Un balance señaló que el índice de pobreza disminuyó en América Latina y el Caribe, siendo el empleo el principal factor de cambio. Pero sin embargo no fue acompañado por un crecimiento económico de las naciones, desacelerando las economías.

A fines de este año, un relevamiento señaló que la región avanzó un 92% en el cumplimiento de la meta de la Cumbre Mundial de Alimentación de reducir a la mitad el número total de personas hambrientas (de 1990 a 2015). El promedio mundial avanzó solamente un 41%. Brasil, Uruguay, México y otros 10 países se acercaron a la erradicación del hambre en 2014, obteniendo el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) por su progreso en el tema.

Sin embargo, en lo relativo a las condiciones de trabajo, diversos tipos de oficios de las grandes ciudades siguieron sometiendo a los trabajadores a pésimas estructuras, como las empresas de call centers de Argentina, cuyos bajos salarios y trabajo precario violan derechos de los empleados. Además, en los países de América Latina, se mantuvo en 2014 un alto incumplimiento del salario mínimo, tanto por las variables económicas de los países como por la debilidad de las instituciones que fiscalizan su cumplimiento. Los lucros por el trabajo forzado en el continente fueron estimados en 12 mil millones de dólares por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Situada en esa lucha laboral, en Río de Janeiro, en pleno Carnaval brasilero, el gran paro y las protestas de los barrenderos cariocas alcanzaron logros laborales, la organización política de la categoría y el fortalecimiento de los movimientos de base del trabajador.

Dentro de la realidad de vulnerabilidad de los trabajadores y trabajadoras, las mujeres sufrieron más a causa de la falta de protección social y remuneraciones precarias en la región latinoamericana y caribeña. Las restricciones de g
nero y violaciones de derechos también afectaron a las mujeres rurales de América Latina y el Caribe. Todavía dentro de las causas femeninas y feministas, mujeres (y hombres) de todo Brasil se sublevaron ante una encuesta de un órgano oficial que señalaba la culpabilización de las mujeres por las violaciones. Indignada, la población reaccionó en las redes sociales.

En Argentina, el consumo y la producción de cocaína crecieron a niveles alarmantes, liderando la utilización de la droga en América del Sur. En el enfrentamiento al narcotráfico y convivencia con las drogas, la Comisión Global de Política sobre Drogas señaló cambios en la política mundial, que deberá ser más humana y menos punitiva. En consonancia con esta ideología, en Uruguay entró en vigencia la ley que reglamenta la producción, el uso y la venta de marihuana, permitiendo la producción domiciliaria, en clubes y la comercialización de la hierba en farmacias, en efectiva respuesta al narcotráfico y a la criminalización de los usuarios.

” 2014 fue un año de avances en el enfrentamiento del hambre y la mejora de las condiciones de vida de los latinoamericanos. Un balance señaló que el índice de pobreza disminuyó en América Latina y el Caribe, siendo el empleo el principal factor de cambio. Pero sin embargo no fue acompañado por un crecimiento económico de las naciones, desacelerando las economías “

De los que padecen la violencia de las grandes ciudades, un estudio mostró que el joven, hombre y negro es el perfil de los que más mueren de forma violenta en Brasil. Por otro lado, los movimientos sociales del país celebraron la aprobación de los cupos para negros y pardos del 20% en el servicio público federal.

Entre niños y adolescentes, la violencia del crimen organizado fue la principal causa de la fuga de países centroamericanos rumbo a América del Norte. En Paraguay, niños y adolescentes reclutados forzadamente para la lucha armada fueron víctimas de violencia, alcanzando repercusión internacional el asesinato de tres jóvenes. Datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señalaron también que 12 millones de jóvenes de 20 años ya sufrieron violencia sexual en el mundo. En Brasil, una ola de linchamientos de personas, con golpizas y muerte como “justicia por mano propia”, figuró como fruto de la falla del Estado y de la cultura de la desigualdad en el país.

En el Centro de San Pablo (Brasil), más de 200 familias fueron desalojadas violentamente de un edificio abandonado durante reintegro de posesión de propiedad. Cerca de 800 personas quedaron otra vez sin vivienda, entre brasileros e inmigrantes peruanos, bolivianos y de países africanos. En Fortaleza (Estado de Ceará), en el nordeste brasilero, 376 familias fueron desalojadas de manera truculenta y sus casas destruidas por el Estado en la comunidad Alto da Paz. Situación semejante vivieron 800 familias en Buenos Aires (Argentina), expulsas de edificio con balas de goma y gases lacrimógenos, quedando sin albergue, comida ni escuela.

Tres décadas después del primer diagnóstico, Brasil dio señales de no estar preparado todavía para enfrentar el VIH/Sida, mostrándose como una nación que no superó el prejuicio, no está bien informada, ni ofrece sistema público de salud preparado para enfrentar al virus. En Venezuela, 15 mil personas portadoras del virus VIH quedaron sin medicamentos. Otra cuestión de salud que preocupó en 2014 fue el aumento de madres menores de 15 años en América Latina, que suman el 30% del total de mujeres que pasaron a vivir la maternidad, la mayoría de ellas pertenecientes a contextos socioeconómicos más desfavorecidos.

Travesías por América

Uno de los grandes avances en la defensa de los migrantes en el continente en 2014 fue el acuerdo entre los países de América Latina y el Caribe para trabajar juntos en la defensa y apoyo de los más altos patrones de protección regional e internacional y también en soluciones innovadoras para proteger a refugiados y desplazados, acabando con el problema de la apatridia en la región. Este año, por ejemplo, por lo menos 165 mil migrantes hicieron la travesía del Mediterráneo, con más de 3 mil muertes.

En América Central, una alianza de Comunidades Latinoamericanas exigió que Estados Unidos detuviera las deportaciones de niños migrantes, además de la demanda de los movimientos sociales por una reforma de la política migratoriadel gobierno estadounidense, que recibe todos los días inmigrantes latinoamericanos.

En Brasil, la acogida y la atención a refugiados fueron fortalecidas por un proyecto que apunta a facilitar la migración laboral de refugiados colombianos. En 2014, inclusive, el número de refugiados en el territorio brasilero batió record, habiendo sido los sirios la mayoría de ellos. Una crisis humanitaria vivida por refugiados haitianos en la ciudad de Brasileia, en el Estado de Acre (Brasil), llegó al Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Aditalmostró también los aspectos y desafíos del nuevo ciclo migratorio en Brasil.

 

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