El comienzo de un nuevo ciclo

Uruguay 

En medio de las manifestaciones desestabilizadoras en varios países de la región, Tabaré Vázquez asume como presidente. El nuevo ciclo deberá profundizar los cambios del gobierno anterior del Frente Amplio, sin obviar que el realismo y el pragmatismo son voces malsonantes. Una postura radical no hubiese contribuido a lograr los avances que se conquistaron.

Foto: AFP

Editorial- La República (Uruguay) 

El domingo próximo dará comienzo el tercer gobierno del Frente Amplio. Por tercera vez consecutiva, la mayoría del pueblo uruguayo resolvió confiar a la izquierda la conducción de la res pública.

En el transcurso de su trayectoria de más de cuarenta años, la coalición de izquierdas ha procedido a revisar el contenido ideológico de sus propuestas y programa, obligada por los cambios que se operaron en el mundo, así como por las distintas realidades y coyunturas.

A nadie escapa que desde 1971 a hoy se produjeron cambios sustantivos en el país y en el mundo. La implosión del bloque soviético, consecuencia del fracaso del socialismo real, marcó el fin de la guerra fría, lo que llevó a rever una serie de postulados con características de axiomas. Asimismo en lo interno, los duros años de dictadura cívico-militar que hubimos de padecer obligaron a rever ciertas ideas muy acendradas en el pensamiento de la militancia de izquierda de los sesenta.

Este hecho ha llevado a algunos sectores radicalizados a criticar abiertamente a Vázquez y a Mujica y a considerar al Frente Amplio como una fuerza política gattopardista, que no ha hecho otra cosa que poner parches sin hincar el diente a los cambios profundos, de manera tal que las estructuras se mantienen incambiadas y el modelo capitalista sigue vigente.

Ahora bien, cabe preguntarse si la coyuntura actual en un mundo globalizado permite ir más a fondo de lo que lo ha hecho el Frente Amplio durante sus dos administraciones. Es muy seductora la postura de intransigencia; es éticamente plausible rechazar lo posible y proponerse metas audaces; para ciertos grupos de izquierda, el realismo y el pragmatismo son voces malsonantes.

” El tercer gobierno del FA (y segundo de Tabaré Vázquez) habrá de transitar el mismo camino emprendido en 2005: dando pequeños pasos posibles que conduzcan a seguir mejorando la calidad de vida de los uruguayos. En los pasados diez años también se cometieron errores y hubo fracasos “

Sin embargo, ninguno de los logros debidos a los dos gobiernos de izquierda habría sido alcanzado si el Frente Amplio hubiera adoptado una postura radical. La sindicalización masiva de los asalariados, el aumento del salario real, la reforma de la salud, la reforma tributaria, la disminución de la pobreza y la indigencia, la caída del desempleo, todo ello conforma una realidad innegable que los partidos tradicionales jamás habrían podido construir.

El tercer gobierno del FA (y segundo de Tabaré Vázquez) habrá de transitar el mismo camino emprendido en 2005: dando pequeños pasos posibles que conduzcan a seguir mejorando la calidad de vida de los uruguayos.

En los pasados diez años también se cometieron errores y hubo fracasos. Es de esperar que la rica experiencia acumulada en ese lapso permita avanzar y concretar lo que aún resta por hacer.

 

Editorial*- La República (Uruguay) 

El próximo 1º de marzo asume la Presidencia de la República el doctor Tabaré Vázquez, al tiempo que el actual presidente, José Mujica, pasará a ocupar un escaño en el Senado de la República.

Estas dos caras son propias de un acto democrático y por ello institucional y le dan a nuestro país una fuerza tremenda, que es reconocida en distintas zonas de Latinoamérica.

Esta nueva instancia se produce en momentos en que en Venezuela y Argentina hay manifestaciones desestabilizadoras de la actual institucionalidad; la oposición, en cada uno de estos países, parece dispuesta a todo y está amenazando seriamente la estabilidad sin medir las consecuencias de su temeraria actitud.

Ambas situaciones necesitan de un vecindario firme, en paz, con sentimientos constructivos, para que la democracia se consolide.

Estas alteraciones del ritmo democrático que viven ambos países hermanos obligan al sistema político uruguayo a actuar para crear un clima de negociación regional para que se consoliden la institucionalidad y las autoridades que en ambos países fueron electas por la ciudadanía. Es hora de dejar de lado intereses y rechazos en aras de defender la normalidad institucional; más allá de afinidades ideológicas, lo que está en juego es la consolidación de la democracia y el respeto al estado de derecho.

Sería un acto criminal que la paz social y política de Argentina y Venezuela se vea alterada por fuerzas internas y externas. Es que América del Sur tiene la posibilidad de seguir avanzando en su crecimiento económico, en la medida que no haya una ruptura de la institucionalidad.

” Estas alteraciones del ritmo democrático que viven ambos países hermanos obligan al sistema político uruguayo a actuar para crear un clima de negociación regional para que se consoliden la institucionalidad y las autoridades que en ambos países fueron electas por la ciudadanía. Es hora de dejar de lado intereses y rechazos “

Este próximo domingo distintos presidentes de Latinoamérica y el Caribe estarán presentes en nuestro territorio. Por ello será el momento ideal para dar una mano al entendimiento, la paz y la comprensión.

Cualquier alteración en el orden jurídico de nuestros países va a significar un retroceso de los sueños populares, impidiendo que nuestros países lleguen a ser de primera.

Se puede discrepar con los actuales presidentes latinoamericanos, pueden gustarnos o no, pero la prioridad es defender la voluntad de la ciudadanía en cada país.

Hay que impedir que las necesidades partidarias en cada país terminen siendo aliados de quienes quieren interrumpir por vía de la violencia las transformaciones democráticas.

El futuro de Latinoamérica está en la paz y en el fortalecimiento de la institucionalidad en cada país, que necesariamente pasa por la defensa de los mandatarios, quienes solo podrían ser juzgados por los ciudadanos en las urnas.

 

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