Gritos de libertad

México

A más de 200 años de la independencia del país, no se puede considerar que haya una sociedad libre. La Nación no avanzó en su desarrollo humanístico y retrocedió en educación, ciencia y desarrollo. Todo ocurrió porque los gobiernos nunca tuvieron como prioridad mejorar la vida de los mexicanos. Los grupos civiles deben hacer valer sus derechos para ser realmente soberanos. 

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 Redacción – Sin Embargo (México) 

Las instituciones en México pueden presumir que son independientes pero, a más de 200 años de sacudirse el yugo de la corona española, son pocos los avances en materia de libertad, de respeto a los derechos humanos, de tolerancia y de cuidado al medio ambiente. Es decir, la Nación avanzó como gobierno autónomo pero no en su desarrollo humanístico y, como consecuencia, ha retrocedido sensiblemente en educación, ciencia y desarrollo.

No somos hoy una sociedad libre, porque ejercer esa libertad para construir y mejorar las condiciones de vida de los mexicanos no ha sido la prioridad para ninguno de los gobiernos que sucedieron al triunfo de la gesta independiente, cuando Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide sellaron el triunfo con el Abrazo de Acatempan, el 10 de febrero de 1821, y 14 días después promulgaron el Plan de Iguala, para luego, el 27 de septiembre de ese año, consumar la independencia mexicana del reino de España. Esa libertad la han coartado por gobiernos federales y estatales que, al amparo de la opacidad, de la falta de rendición de cuentas, han convertido sus cotos en reinos totalitarios.

En más de 200 años, los gobiernos mexicanos no han tenido la visión ni la valentía para sujetarse a la rendición de cuentas, porque es más cómodo controlar y reducir a la sociedad para continuar enriqueciendo a familias que llegan al poder con una mano adelante y otra atrás, y se van cargados de riquezas… en nuestro tiempo, para mayor descaro, incluso se vuelven protagonistas de sus propias telenovelas y desde revistas y medios del corazón presumen su estatus económico, pero no así el moral, que ese está siempre en entredicho.

«No somos hoy una sociedad libre, porque ejercer esa libertad para construir y mejorar las condiciones de vida de los mexicanos no ha sido la prioridad para ninguno de los gobiernos que sucedieron al triunfo de la gesta independiente»

Ese escenario en 2014, sin embargo, evidencia que las diversas luchas sociales, los miles de muertos y perseguidos, la sangre derramada, no ha sido en vano. Como nunca, en estos más de 200 años, la sociedad civil tiene un papel relevante y, además, fundamental para presionar al gobierno a cumplir con sus obligaciones que, según la Constitución, sólo son: otorgar educación, salud y seguridad, y ser un baluarte en el cuidados de los recursos naturales del país.

Bien sabemos que ninguno de los gobiernos contemporáneos, sean del PRI, del PAN y otra vez del PRI, lo han logrado. Pero mucho de lo que hoy tenemos no sería posible sin la presencia de los grupos civiles organizados que, sin temor, con una mayor capacidad intelectual, de conocimiento e investigación que los propios gobernantes, y apoyados por la tecnología, especialmente la Internet, han logrado evidenciar las malas prácticas de los gobiernos, los abusos, la impunidad y la corrupción de los reyes y virreyes en que se convirtieron Presidentes y Gobernadores, luego del periodo colonial.

Hoy, en la víspera de la celebración del inicio del movimiento de independencia en México, hay que celebrar que la sociedad organizada haya avanzado a pasos agigantados, incluso sobre políticas públicas que son retrógradas.

«Falta mucho por avanzar y el camino, por lo que hemos visto en los 21 meses del actual gobierno, se ha puesto escabroso. Pero no hay otro. O la sociedad se une para defender sus derechos y reclamar el incumplimiento de los mismos, o seguiremos sumidos en la indefensión de siempre»

Por supuesto, falta mucho por avanzar y el camino, por lo que hemos visto en los 21 meses del actual gobierno, se ha puesto escabroso. Pero no hay otro. O la sociedad se une para defender sus derechos y reclamar el incumplimiento de los mismos, o seguiremos sumidos en la indefensión de siempre.

México no quiere más balas, más sangre en sus calles, más revueltas sociales sin ton ni son. Lo que quiere es diálogo, reflexión, intercambio de ideas para mejorar, para hacer que las políticas públicas sean claras, que el gasto público se transparente y que los gobernantes y funcionarios, a todos niveles, rindan cuentas del dinero que manejan y las acciones que realizan.

Son más de 200 años de independencia, pero hoy como nunca antes los mexicanos tenemos herramientas y conocimiento para ser verdaderamente libres y equilibrar la desnivelada balanza de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Eso lo han conseguido miles de mexicanos que, sin disparar una sola bala, han mostrado que los gobiernos federal y de los estados no son imbatibles. Por eso hoy, a unas horas de que el país celebre un año más de aquella gesta heroica, desde aquí celebramos a la sociedad civil organizada, la que hará que este país supere sus grandes rezagos, la que está haciendo la diferencia por encima de los intereses de los partidos políticos y la que habrá de imponer su agenda, porque la de los otros, la de los políticos sinvergüenzas y corruptos, tiene las horas contadas. De los ciudadanos depende. ¡Qué viva México, qué viva la sociedad civil!

 

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