Barreras para los "otros"

Latinoamérica y El Mundo
Aldo Fernández

Gilberto Aranda y Sergio Salinas presentan un libro que indaga acerca de la existencia de muros fronterizos en el mundo a lo largo de la historia. El levantamiento de límites divisorios que tienen como objetivo en control de religiosos, terroristas, inmigrantes, entre otros. La Teichipolítica y la fragmentación social provocada por la globalización.

Aldo Fernández- El Ciudadano (Chile)

El 11 de noviembre del presente año, los consejeros regionales (cores) de Arica y Parinacota, Rodrigo Díaz (PPD) y Marcelo Zara (UDI)  propusieron instalar un cerco en la frontera con Perú que comprende tres opciones: un muro, una alambrada o un cerco electrónico, el que iría desde el Hito 1 hasta el Hito 19, ubicado a 10 kilómetros desde la línea de playa hacia el oeste, pasando por el complejo Chacalluta y cruzando la carretera Panamericana. De esta manera llegó a Chile una idea que se ha ido haciendo realidad en los últimos años en diversas partes del mundo: el levantamiento de nuevas barreras físicas, como el muro que se construye en Ucrania, que tienen como objetivo el control de los “otros”, religiosos, terroristas, inmigrantes, entre otros.

Este es el tema de fondo que analizará el libro de la Universidad Arturo Prat, El laberinto de la globalización. Fronteras duras y suaves en la historia y el presente, RIL Editores, de los doctores en Estudios Latinoamericanos, Gilberto Aranda y Sergio Salinas que saldrá a la venta en los próximos meses.

¿Cuál es la razón que los llevó a escribir este libro?

GA: -Fundamentalmente la necesidad del debate y la renovación constante que deben tener las diversas disciplinas académicas, tanto en sus teorías como en sus conceptos, para mantener su relevancia en un mundo velozmente cambiante. De hecho, desde el término de la Guerra Fría, se han sucedido diversos fenómenos históricos tan importantes como la postcolonialidad, la guerra contra el terrorismo y fundamentalmente la globalización. Este es el escenario en que decidimos escribir este libro, que se enmarca en la interdisciplinariedad, por lo que toma algunos elementos teóricos y metodológicos de Relaciones Internacionales, Ciencia Política, Historia, Estudios Transfronterizos y Críticos de Frontera.

SS: -Como señalamos en el libro, a la globalización la vemos como un verdadero laberinto, que está formado por muros diversos, algunos duros y otros blandos, unos formados por ladrillos de fragmentación, con canaletas de integración y bardas de regionalismos. Otros muros tienen en sus cimientos cemento de cooperación transfronteriza pero también hay algunos con rejas de teichopolítica.

-Ustedes han escrito algunos artículos académicos referidos al concepto: teichopolítica. ¿Por qué lo destacan?

SS: -Este vocablo, extraído del griego clásico, teicho, que significa literalmente muralla, fue acuñado por el geógrafo y académico francés, Stéphane Rosière en el año 2009, para referirse a la política de clausura de las fronteras mediante el levantamiento de barreras físicas, ya fueran alambradas o murallas. Lo destacamos porque este concepto nos hace visibles la configuración de una globalización segmentada.

GA: -Me gustaría señalar que la teichopolítica puede deberse a que actualmente la amenaza no es identificable con un ejército hostil, puede ser difusa, anónima y omnipresente, particularmente después de los eventos que marcaron el inicio de la década pasada, en particular los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. La alarma concierne a la amenaza que, por un lado, plantea al mundo no musulmán, y por otro, que el Occidente plantea a los musulmanes. Las simplificaciones de los no musulmanes implican muchas referencias obvias: el terrorismo -como si la mayor parte de musulmanes fueran terroristas o la mayor parte de los terroristas fueran musulmanes; el grado de agresividad encontrado en el mundo de musulmanes y la responsabilidad de los musulmanes con ello; la apatía de los musulmanes para valorar la diversidad, el debate y el respeto por los derechos humanos.

-Desde la caída del muro de Berlín, ¿cuántos otros se han levantado?

GA: -Actualmente existen 14 muros en pie. Sin duda, el caso más emblemático es la barrera que separa los territorios cisjordanos controlados por la Autoridad Palestina del sector controlado por Israel. Según lo planificado, dicho muro se extiende por 709 kilómetros. De este total 20% sigue la línea verde que actúa como límite de ambos territorios, y 80% se emplaza en Cisjordania, por lo que se enclavó al interior de los territorios autónomos. Esta barrera está formada por vallas, alambradas, zanjas y placas de cemento de hasta 8 metros de alto. Lo que para Israel es una valla de seguridad se interpreta desde el lado palestino como un “muro de apartheid”.

SS: -El 9 de noviembre de 2011, el papa Francisco hizo un llamado, a 25 años de la caída del muro de Berlín, para que se “difunda cada vez más una cultura del encuentro, capaz de hacer caer todos los muros que todavía dividen al mundo”. Jorge Bergoglio improvisó en el Angelus que “donde hay un muro existe clausura de corazón: son necesarios puentes no muros”.

Lo cierto es que en la historia, como lo sostenemos en este libro, la existencia de muros fronterizos ha sido una constante. Recordemos que el muro de Berlín coexistía con la barrera que partió Chipre en dos, separando a los grecochipriotas en el sur y los turcochipriotas en el norte de la isla (con adhesiones religiosas cristianas y musulmanas, respectivamente); la barrera que construyó España en Ceuta y Melilla para evitar la entrada masiva e inmigrantes africanos sin permiso de residencia; en Irlanda del Norte existen las  llamadas “líneas de paz”, que comenzaron a  levantarse hace 40 años en Belfast como medida temporal, pero que aún continúan en pie. Son una serie de barreras de separación entre comunidades católicas y protestantes. Van desde unos pocos centenares de metros hasta cinco kilómetros; la Zona Desmilitarizada de las dos Coreas (ZDC) es una franja de territorio de cuatro kilómetros de ancho por unos 250 kilómetros de largo que divide a Corea del Norte y Corea del Sur, cortando la península coreana a lo largo del paralelo 38; y, en el Sahara Occidental existe el segundo muro más largo del mundo después de la Muralla China, con más de 2.700 metros de longitud y una altura aproximada de 2,5 metros, separando a Marruecos de los saharauis.

GA: -Sin embargo, en los últimos meses se han anunciado el levantamiento de muros alambrados en diversos países de Europa producto de la crisis migratoria. Por ejemplo, el primer ministro de Hungría, el conservador nacionalista Viktor Orbán dijo que “el tratado de Schengen (de libre circulación comunitaria) obliga a defender las fronteras” y, si para esto hay que construir vallas, que todos las construyan”.

-¿Qué otros temas toca este libro?

SS: -En el primer capítulo llamado “Antecedentes históricos: fronteras duras, primera globalización y mundo Islámico”, se analiza la gran muralla china, el limes romano; la primera globalización europea y la forma en que el mundo islámico reaccionó ante ella.

GA: -En el segundo capítulo denominado “Fronteras duras en el presente: globalización y diversas formas de teichopolíticas”, se analiza la actual globalización a escala planetaria y la existencia de fronteras duras en el tiempo presente, fundamentalmente las asociadas al concepto de teichopolítica. Se analizarán los casos de mundo islámico, la guerra contra el terrorismo, el minado fronterizo y el Plan Frontera Norte en el caso de Chile y algunos
ejemplos de cómo la literatura refleja las murallas.

SS: -En el último capítulo, el tres, se muestra la otra cara de la globalización y que provoca la existencia de fronteras suaves: la cooperación y el intercambio. Para lo cual mostramos algunos acuerdos comerciales internacionales y regionales y la forma en que Chile se inserta en este mundo globalizado. Para terminar analizando el desminado que ha impulsado el Estado chileno en los últimos años, fuerte señal para la integración regional. Por último, estarán las conclusiones y la extensa bibliografía utilizada.

-¿Cuál son estas conclusiones?

GA: -En síntesis, este libro muestra cómo la globalización ha cambiado, a escala planetaria, las pautas políticas, económicas y sociales con que la humanidad se había ordenado en los últimos 30 años. Con dos caras, como el dios Jano, este proceso de intensificación de las interconexiones globales ha producido sentidos opuestos: integración-fragmentación, homogenización-diversificación, mundialización-localización. A los que podemos agregar una nueva diada: Control y cooperación, que en este caso no deberían tener sentido opuesto, sino que complementario. Estos diversos sentidos son los que forman las murallas de este verdadero laberinto llamado globalización.

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