Lun 23 Oct 2017
Puerto Rico

Puerto Pobre y dependiente

Rosa María Fernández

Tras el paso de los devastadores huracanes Irma y María, se devela el padecimiento de los puertorriqueños. Su condición colonial se enfatiza como un boomerang de desalientos e imposibilidades, cuando la gente desesperada clama auxilio. Pero el huracán neoliberal llegó hace rato. Quiebra, más de US$70.000 millones de deuda. Privatización, venta del país y éxodo. Es un pueblo hermano, herido, desesperado.

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Rosa María Fernández- Cubadebate (Cuba)

Puerto Rico vive un caos. La devastación provocada por el Huracán María, Categoría 5 y antes el Irma, categoría 4, los ha sometido en muy breve tiempo de la catástrofe a la anarquía.

Una gran mayoría de sus menos de 4 millones de habitantes no tienen comida, ni agua. Tampoco hay luz eléctrica en casi todas las islas, la grande, Vieques y Culebra, donde el pueblo sigue esperando ayuda del gobierno central.

Pero tal vez el verdadero propósito de “María” con todo el poder de su intensidad destructiva, ha sido develar la gruesa venda de los ojos, aún ajustada como cómoda máscara anti solar sobre el rostro de algunos miopes sociales.

La condición colonial se enfatiza como un boomerang de desalientos e imposibilidades, cuando la gente desesperada clama auxilio.

Los suministros no han podido llegar a los puertos porque lo impide la arcaica Ley Jones. Polémica legislación de Estados Unidos que no permite atracar en Puerto Rico a barcos extranjeros y dificulta la ayuda internacional. Puerto Rico es un territorio bajo los poderes plenarios del Congreso de Estados Unidos.

También el Presidente de los Estados Unidos ha dicho que eso no sucede en Texas, ni Florida, estados de la gran Nación lastimados por el clima. Pero Puerto Rico está allá, lleno de deudas en medio del océano, como un náufrago.

Al Buque Hospital norteamericano, le quedan unos 9 días para llegar a San Juan desde Virginia. El comandante de la Marina Mike Kafka expresó al diario The Washington Post “que la embarcación podrá zarpar de Norfolk en algún momento de los próximos cuatro días, pero le tomará otros cinco llegar a Puerto Rico”.

Mientras los médicos cubanos tienen su Hospital de campaña listo para estar allí, en menos de tres horas, salvando vidas.

Podría existir algo de falso orgullo en todo esto de no aceptar ayuda. Ese orgullo vano, el de no ceder, no razonar, el inhumano, el que mata.

Así que a toda evidencia legal, los boricuas son considerados norteamericanos de segunda, aunque les duela a otros, por lo que tendrán que esperar y resistir.

Tal vez cuando la Armada de los Estados Unidos -a cañonazos- se embarcó en ello en 1898 contra la ciudad de San Juan o en la primera escaramuza entre los estadounidenses, las tropas españolas y puertorriqueñas en Guánica, nadie pudo imaginar que algún día también iban a formar parte del debate político en Washington.

Desde 1952, la creación del Estado Libre Asociado (ELA) careció de trasferencia de poderes soberanos al pueblo. Por lo que resulta muy difícil, como ahora, resolver los problemas internos, sin la intervención norteamericana. Incluyendo aquellos poderes que los gobiernos soberanos utilizan para implementar sus leyes y hacer cumplir con el orden público.

Dada la situación, el status colonial de Puerto Rico quizá no es sólo un asunto interno de Estados Unidos. Por ello cada año se aprueba en el Comité de descolonización de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)  la Resolución 1514 (XV) -que rige desde 1960- a favor de la libre determinación e independencia de Puerto Rico, con cinco siglos de colonialismo, los 119 años últimos bajo el dominio de Estados Unidos.

La resolución -dice el Nuevo Día, diario de mayor circulación en Puerto Rico- fue suscrita por consenso en julio 2017, sostiene que en la consulta del 11 de junio de este año, “participó menos del 23% de los electores” y no estuvo “diseñada para promover la descolonización conforme la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General” de la ONU. Estados Unidos no tuvo un observador en la sesión.

En respuesta a la crisis, hace un año se impuso una Junta de Control Fiscal estadounidense, que empuja a Puerto Rico al precipicio y cobra más de $300 millones por sus “servicios”.

Pero el huracán neoliberal llegó hace rato. Quiebra, más de US$70.000 millones de deuda. Privatización, venta del país y éxodo.

Recortes sociales, empobrecimiento, asfixia. Un drama bastante confuso u oculto por los grandes medios de comunicación, hasta hoy.

Periodistas investigativos han sumado más de 200 muertos después del Huracán María. Algunos por falta de asistencia médica, oxígeno o por haber sido desalojados de los hospitales. Al cierre de este trabajo supimos que la Ley Jones, será exceptuada por 10 días. Menos peso sobre la conciencia del Gobierno que la impuso, pero es sólo “una curita” en la herida de pueblo boricua.

He estado siguiendo las redes sociales, y es mejor que hablen ellos. Es un pueblo hermano, herido, desesperado.

Como observadora de sus reflexiones, comprendo el valor de recoger algunas experiencias testimoniales del desastre y la resistencia de su pueblo.

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